En una ceremonia cargada de emoción y simbolismo, el presidente de la República de Portugal, António José Seguro, entregó la bandera nacional a la selección de fútbol en la Ciudad del Fútbol, durante la noche del lunes 9 de junio de 2026. El acto protocolario, que reunió a jugadores, cuerpo técnico encabezado por el seleccionador Roberto Martínez, dirigentes y personal de apoyo, marcó la despedida oficial de la delegación lusa antes de su partida al Mundial 2026 en Estados Unidos. En su discurso, el mandatario hizo un emotivo llamado a jugar en memoria del fallecido delantero Diogo Jota, del Liverpool, y a conquistar el primer título mundial para Portugal.
El presidente Seguro, visiblemente conmovido, tomó la palabra ante el plantel y pronunció un discurso que fusionó el orgullo patrio con la responsabilidad de llevar la camiseta de las quinas. “Es un gran placer y una gran emoción para mí, como Presidente de la República, estar hoy aquí para transmitir, en nombre de Portugal, en nombre de millones de portugueses repartidos por todo el mundo, un abrazo sincero y de corazón”, declaró el mandatario, dirigiéndose al grupo liderado por el capitán Cristiano Ronaldo. El presidente subrayó que la selección cuenta con el respaldo de al menos 10 millones de portugueses residentes en Portugal, a los que se suma la diáspora mundial y una legión de seguidores internacionales que se identifican con el espíritu del equipo. “Saben que hay millones de niños que sueñan con ser como ustedes, con cada uno de ustedes”, añadió, pintando un cuadro de la enorme expectativa que rodea al combinado nacional.
Un legado de unión y memoria
El momento más solemne de la velada llegó cuando el presidente de la República hizo una petición directa al equipo en nombre de la nación. “Jueguen unos por los otros. Trabajen unos por los otros. Jueguen y trabajen también por la memoria de nuestro Diogo Jota”, instó Seguro, vinculando el esfuerzo colectivo con el recuerdo del atacante fallecido. La ausencia de Jota, cuyo deceso no fue especificado en la fuente, se convirtió en un catalizador emocional para el grupo. El presidente trazó una línea directa entre la unidad del vestuario y el objetivo final: alcanzar la gloria el 19 de julio de 2026. “Aquella tarde o noche del día 19 de julio”, señaló como la fecha simbólica para lograr el sueño de ver a Portugal campeona del mundo, un título que aún no figura en su palmarés.
La ceremonia en la Ciudad del Fútbol no solo fue un acto de entrega de la bandera, sino el pistoletazo de salida a la participación lusa en la cita mundialista. La agenda del combinado portugués incluye un partido de preparación ante Uzbekistán antes de emprender el viaje a Estados Unidos, donde disputará los tres encuentros de la fase de grupos. Con la voz del presidente aún resonando en el vestuario, la selección de las quinas se prepara para escribir su historia, con la misión de convertir el apoyo de millones en un título que, como dijo Seguro, los consagre “otra vez campeona, pero esta vez campeona del Mundo”. La despedida del público en Leiria, prevista para el 10 de junio, será el último acto antes de la aventura americana.
«Es un gran placer y una gran emoción para mí, como Presidente de la República, estar hoy aquí para transmitir, en nombre de Portugal, en nombre de millones de portugueses repartidos por todo el mundo, un abrazo sincero y de corazón»
António José Seguro, Presidente de la República de Portugal












