El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, conmemoró este martes 9 de junio de 2026 el tercer aniversario de la Operación Esperanza, la misión que logró rescatar con vida a los cuatro hermanos Mucutuy en la selva del Guaviare. A través de una serie de publicaciones en su cuenta de X, el alto funcionario, quien como brigadier general de la FAC comandó el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (Ccoes) durante el operativo, recordó los momentos más difíciles de la búsqueda y rindió un emotivo homenaje al perro Wilson, el pastor belga malinois desaparecido en la selva durante la misión.
La operación, que movilizó a más de 350 miembros de las Fuerzas Militares y a 70 indígenas de distintas comunidades, logró lo que muchos consideraban imposible: encontrar con vida a Lesly, Soleiny, Tien Noriel y la pequeña Cristin Mucutuy, quienes permanecieron extraviados durante más de 40 días tras el accidente de una avioneta en el que fallecieron su madre, el piloto y otro adulto. Sánchez relató en sus mensajes cómo, en medio de la incertidumbre, la fe y la persistencia se convirtieron en los pilares de la búsqueda. «Hace tres años logramos lo imposible. Para algunos, debíamos abandonar esa misión imposible, pues eran demasiados recursos y los niños ya deberían estar muertos. Para nosotros, rendirnos no era la opción», escribió el ministro.
El vínculo con la selva y el legado de Wilson
Uno de los puntos más dolorosos del operativo fue la desaparición de Wilson, el comando canino que guió a los rescatistas y que, tras el hallazgo de los menores, no pudo ser recuperado. Sánchez abordó esta pérdida con una reflexión que combina el pensamiento militar con la cosmovisión indígena. «Para los indígenas, la selva se quedó con Wilson, el comando de cuatro patas, a cambio de los niños. Para nosotros, fue un comando que lamentablemente perdimos en esta misión. Aunque lo buscamos de todas las maneras, la selva lo albergó para siempre», expresó el ministro, quien también destacó que Wilson fue visto en dos ocasiones durante las labores de búsqueda, pero la espesura impidió su rescate. El canino, de raza pastor belga malinois y entrenado como guía militar, se convirtió en un símbolo de valentía, inmortalizado en el monumento a los comandos caídos.
El ministro aprovechó la conmemoración para resaltar la sinergia entre el conocimiento occidental y el ancestral. «Para los militares, los mapas y las brújulas eran las guías. Para los indígenas, los espíritus de la selva y el yagé», afirmó Sánchez, quien dos días antes del hallazgo ingresó personalmente a la selva para acompañar a los comandos y a los sabios indígenas. Fue precisamente un grupo de cuatro indígenas, con apoyo logístico y táctico de los militares, quien encontró a los menores. Durante la búsqueda, los equipos hallaron señales de vida como pañales, huellas, una toalla y la tapa de un tetero, que alimentaban la esperanza de encontrarlos con vida. Lesly, la hermana mayor, asumió un rol crucial al triturar frutos y colocarlos en












