En el barrio Los Naranjos de Itagüí, una vivienda ubicada en la carrera 47 con calle 52 se ha convertido en un inesperado atractivo turístico local, al exhibir en su fachada las banderas de los 48 países que participarán en el Mundial de fútbol 2026. Conocida por los vecinos como “La embajada del fútbol”, la casa de la familia Parra se ha transformado en un punto de referencia y uno de los lugares más fotografiados del municipio antioqueño.
La iniciativa es liderada por Gustavo Adolfo Quirós, miembro de la familia Parra, quien explicó que la tradición de decorar la fachada con los pabellones mundialistas se realiza cada cuatro años. “Esto nació de toda la vida. Esto es una tradición de la familia Parra. Siempre se han colocado las banderas del mundial”, relató Quirós, quien decidió darle un nuevo impulso a la costumbre familiar, que en esta ocasión comenzó a gestarse desde el año anterior al torneo.
Un montaje artesanal que despierta sonrisas
El proceso para lograr la imponente instalación, que incluye 51 banderas en total, es completamente artesanal. Según detalló Quirós, las banderas son solicitadas desde el año pasado a distintos países, y al llegar a Itagüí se seleccionan, se les hace el ribete y se montan sobre tubos de PVC que él mismo corta y pega. “Este tubo yo lo corté y luego se pegaron así. Esta es la bandera más grande, vea. Esta es la bandera de Colombia, esta es la más grande”, señaló con orgullo, destacando que la enseña nacional ocupa un lugar preponderante en la decoración.
El despliegue incluye las 48 banderas de los equipos clasificados al Mundial, tres escudos de la FIFA y una bandera de bienvenida. “Vea las banderas, todas las banderas del mundial. Esta es la embajada del fútbol. Hay cincuenta y una banderas en el edificio”, afirmó Quirós, mientras mostraba su trabajo. La vivienda, que además funciona como un pequeño museo y bar decorado con camisetas y otros objetos futbolísticos, se ha consolidado como un espacio de encuentro para la comunidad.
«Todo esto es hecho con amor, por eso la gente lo mira con amor. Para nosotros es una felicidad, para los niños que pasan: ‘Pa, mirá, mirá esto, esto es bonito’»
Gustavo Adolfo Quirós, responsable de la iniciativa
La fiebre mundialista ha encontrado en esta esquina del barrio Los Naranjos un símbolo de alegría y unión. Para Quirós, el esfuerzo vale la pena al ver la reacción de quienes transitan por el lugar. “Cuantos mundiales hayan, ahí vamos a estar con las banderas. Y esto sí, seguiremos hasta que Dios nos preste el rato”, concluyó, dejando claro que la tradición de la familia Parra está lejos de desaparecer y que, cada cinco años, la embajada del fútbol volverá a izarse con orgullo en Itagüí.











