Rosalba Chiriví de Gélvez, una joven diseñadora gráfica egresada de la Universidad Nacional de Colombia con apenas cuatro años de experiencia profesional, recibió en 1971 un encargo que marcaría la historia del fútbol colombiano. El primer presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Alfonso Senior Quevedo, necesitaba dotar al organismo rector y a la selección nacional de una identidad visual propia, justo en el año de fundación de la FCF. Fue entonces cuando Chiriví, en un mes de trabajo, elaboró seis propuestas que rompieron con la tradición de los escudos europeos y sudamericanos de la época. De esos bocetos surgió el emblema circular que hoy, más de cinco décadas después, sigue vigente y será el que luzcan James Rodríguez y Luis Díaz en el Mundial de 2026.
“Inicialmente, ellos querían que esa imagen fuera muy parecida a los equipos que en ese momento existían en Europa. A mí no me pareció que fuera lo mejor”, recordó la diseñadora en una entrevista con la Superintendencia de Industria y Comercio en 2018. Su propuesta ganadora incluyó un balón al centro, los colores amarillo, azul y rojo en la parte inferior, y un círculo exterior que simboliza la unión del fútbol colombiano. Por este trabajo, Chiriví recibió un pago de 3.000 pesos colombianos, una suma que en ese entonces equivalía al salario mínimo anual de la época y alcanzaba para la cuota inicial de un automóvil. El desembolso se realizó en dos partes, y la segunda cuota demoró más de lo esperado.
Un escudo que trasciende generaciones
El diseño original, que la propia Chiriví describió como una apuesta por la identidad nacional frente a los cánones europeos, se consolidó como emblema patrio tras el subcampeonato de la Copa América 1975. Con el paso de los años, solo ha sufrido cambios menores de color y gráficos, así como adaptaciones para los uniformes en competiciones internacionales como los Mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018, y la Copa América 2015. La selección Colombia lo ha portado con orgullo en seis participaciones mundialistas: Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Brasil 2014, Rusia 2018, y ahora se alista para el Mundial de 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio.
Lo que muchos desconocen es que la diseñadora, quien nunca fue apasionada del fútbol pero llegó a ocupar cargos académicos en la Universidad Nacional, incluyendo la dirección de la carrera de diseño gráfico, aún posee los derechos de autor del escudo. Esto significa que cualquier modificación sustancial al emblema requiere su autorización directa. Incluso en 2023, cuando la FCF renovó su identidad visual con motivo del centenario del fútbol colombiano, se mantuvo la esencia del diseño original precisamente por esta razón.
«Inicialmente, ellos querían que esa imagen fuera muy parecida a los equipos que en ese momento existían en Europa. A mí no me pareció que fuera lo mejor».
Rosalba Chiriví, diseñadora del escudo de la selección Colombia
La noticia de que el mismo escudo diseñado por Rosalba Chiriví en 1971 será el que luzca la selección Colombia en el Mundial de 2026 ha reavivado el interés por la historia detrás de este símbolo patrio. Lo que comenzó como un encargo profesional de 3.000 pesos se ha convertido en un legado imborrable que une a generaciones de colombianos alrededor del fútbol, demostrando que una buena identidad visual, cuando nace de principios sólidos y auténticos, puede trascender el tiempo y las modas.












