Capitan del Ejército supera amputación y celebra el Día del Padre junto a su hijo militar

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En el marco de la celebración del Mes del Padre en Colombia, el Ejército Nacional ha publicado la conmovedora historia del capitán Carlos Andrés Ortiz Rosero, próximo a ascender a mayor, y su hijo, el teniente Carlos Miguel Ortiz López, un subteniente graduado hace tan solo un año. Un relato que trasciende el deber militar para adentrarse en el terreno de la superación personal y el legado familiar, marcado a fuego por un hecho ocurrido en 2010 en San Vicente del Caguán. Allí, el entonces soldado perdió una pierna tras la detonación de un artefacto explosivo improvisado, un punto de inflexión que en lugar de truncar su carrera, forjó una enseñanza de resiliencia que hoy porta con honor su descendiente.

La narrativa, difundida por Infobae Colombia, busca exponer la faceta más humana de los uniformados, aquellos que son ejemplo para sus hijos dentro y fuera del campo de batalla. «La fuerza para seguir adelante vino de la familia y de mis compañeros de armas», confesó el capitán Ortiz Rosero, quien con casi 15 años de servicio activo encontró en el deporte adaptado, específicamente en el levantamiento de pesas, una tabla de salvación tanto física como mental. «El deporte me permitió demostrar que se puede seguir dejando huella en la institución, incluso después de una lesión», agregó, subrayando cómo la readaptación fue un proceso acompañado por los programas institucionales del propio Ejército.

Un legado que trasciende el dolor

El teniente Carlos Miguel Ortiz López creció bajo la sombra de aquel sacrificio paterno. «Crecí viendo la fortaleza de mi papá, entendí que servir es un honor», afirmó el joven oficial, quien a pesar de la oposición inicial de su madre, decidió continuar el legado de una familia con varios miembros retirados de las fuerzas armadas y la policía. Su decisión no ha hecho más que reafirmar el propósito de su padre, quien al verlo con el uniforme puesto sintió que todo el sufrimiento había valido la pena. «Ver a mi hijo portar el uniforme me llena de orgullo, es la confirmación de que el sacrificio no fue en vano», declaró visiblemente emocionado.

«La familia es el motor que impulsa a seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles»

Capitán Carlos Andrés Ortiz Rosero

Ambos uniformados coincidieron en señalar la importancia del acompañamiento institucional y familiar en los procesos de rehabilitación, y lanzaron un llamado a honrar y recordar a todos aquellos que han sido afectados por el conflicto armado colombiano. La historia, publicada a propósito del Día del Padre que se celebra el 14 de junio, se erige como un mensaje de esperanza para los soldados y sus familias, demostrando que incluso después de una lesión devastadora, es posible seguir dejando una huella imborrable en la institución castrense y en el corazón de un hijo.

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