Un reciente análisis de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá ha encendido las alarmas sobre un fenómeno que afecta a millones de colombianos: el estrés electoral. Deniss Morales, directora del programa de psicología de la institución, advierte que el ambiente de alta polarización política, las denuncias entre campañas y la circulación masiva de información en redes sociales y aplicaciones de mensajería están generando un impacto significativo en la salud mental de la población. Según el estudio, cerca del 30 por ciento de los ciudadanos presenta síntomas como ansiedad, insomnio, irritabilidad, angustia o incluso episodios de pánico, una cifra que se suma a los 2,5 millones de colombianos que ya tenían un diagnóstico previo de ansiedad o depresión para 2025, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud.
El análisis, realizado por la facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, señala que el problema no es la preocupación por el país en sí misma, sino cuando esta se vuelve incapacitante. Morales explicó que la cercanía de las elecciones presidenciales genera una incertidumbre que el cerebro interpreta como una amenaza, desencadenando una alerta sostenida que afecta la convivencia en espacios familiares, laborales y sociales. «La elección de presidente implica una serie de consecuencias en la vida cotidiana y a mediano plazo en diferentes esferas que involucran la seguridad psicológica, la salud mental integral, el empleo, la familia y el futuro del país; esto es interpretado por el cerebro y todo el sistema nervioso central como incertidumbre ante una amenaza. El cuerpo responde con alerta sostenida: duerme peor, se irrita más y busca información de forma impulsiva y compulsiva para sentir control», detalló la directora del programa de psicología.
Un asunto de salud pública
Los especialistas advierten que el fenómeno debe abordarse como un asunto de salud pública, y no solo como una preocupación democrática. Las discusiones políticas han llegado a todos los entornos, desde el hogar hasta el trabajo y los círculos de amistad, deteriorando la convivencia y generando un clima de tensión constante. En este contexto, la Universidad de San Buenaventura ha emitido una serie de recomendaciones para mitigar los efectos del estrés electoral. Entre ellas, se destaca la importancia de limitar el consumo de información política a momentos específicos del día, acudir a fuentes confiables, verificar la información antes de compartirla y establecer límites saludables en las conversaciones políticas. Además, se sugiere mantener hábitos de autocuidado como dormir adecuadamente, realizar actividad física, llevar una alimentación balanceada y reducir el tiempo frente a pantallas.
«Preocuparse por el país es normal y hasta saludable en una democracia. El problema empieza cuando la preocupación impide dormir, altera la convivencia, dispara síntomas físicos o vuelve imposible escuchar al otro sin sentirlo como enemigo»
Deniss Morales, directora del programa de psicología, Universidad de San Buenaventura en Bogotá
El análisis de la Universidad de San Buenaventura llega en un momento crucial para Colombia, donde el clima de alta polarización política ha permeado todos los aspectos de la vida cotidiana. La advertencia de los expertos es clara: la salud mental de los ciudadanos no puede quedar relegada a un segundo plano durante los procesos electorales. La invitación es a encontrar un equilibrio entre el interés por el futuro del país y el cuidado personal, reconociendo que la democracia también se fortalece cuando los ciudadanos pueden participar sin que su bienestar se vea comprometido.












