Más de 2.000 jóvenes que estuvieron vinculados a contextos de violencia participaron en la jornada «Abrazo de Reconciliación por la Paz y la No Violencia», un evento que se llevó a cabo el pasado 12 de junio en Sincelejo, Colombia, y que buscó promover un mensaje de unión y convivencia en medio de la polarización política y social que atraviesa el país por las elecciones presidenciales y el próximo debate electoral del 21 de junio. La actividad, liderada por el programa Jóvenes de Paz e integrada por adolescentes y adultos menores de 24 años que dejaron conductas asociadas a la violencia y la delincuencia, contó con el respaldo de la Alcaldía de Sincelejo, así como de la Iglesia Católica y representantes de iglesias evangélicas, que coincidieron en que el perdón, el diálogo y la reconciliación son pilares fundamentales para mejorar la sociedad.
Durante la jornada, los asistentes realizaron una velatón con encendido de velas, acompañada de actividades culturales y artísticas, y se hizo un llamado al diálogo y la argumentación como herramientas para defender las ideas sin recurrir a la violencia. Los organizadores enfatizaron la importancia de enfrentar la coyuntura nacional con tolerancia y sin provocaciones, especialmente durante los comicios del 12 de junio y de cara al debate del 21 de junio. Además, se aprovechó el contexto del debut de la Selección Colombia en la Copa del Mundo para hacer un llamado contra la violencia vinculada al barrismo, buscando que el fervor deportivo no se traduzca en enfrentamientos.
Un mensaje de reconciliación en medio de la polarización
El evento se realizó en un contexto en el que más de 2,5 millones de niños, niñas y adolescentes han sido afectados directamente por el conflicto armado, según el Registro Único de Víctimas (RUV), y la población joven, entre 12 y 28 años, representa el 35% del total histórico de víctimas de Colombia. Este panorama resalta la urgencia de iniciativas como el programa Jóvenes de Paz, que busca posicionarse como un referente nacional en programas de seguridad y convivencia, impulsando iniciativas de formación académica, acceso al arte y emprendimiento para evitar que los jóvenes retornen a la violencia.
Las autoridades locales y organizaciones sociales que respaldaron la jornada destacaron que la seguridad se construye con oportunidades reales para personas en situación de vulnerabilidad. En ese sentido, el respaldo de la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas subrayó que el mensaje de perdón y reconciliación es clave para construir una sociedad más justa y pacífica, especialmente en un momento en que el país enfrenta profundas divisiones políticas.
Con este «Abrazo de Reconciliación», los más de 2.000 jóvenes participantes enviaron un mensaje claro: es posible superar los contextos de violencia y trabajar por la paz, utilizando el diálogo y la argumentación como herramientas para construir un futuro diferente. La jornada no solo representó un acto simbólico, sino también un paso concreto hacia la integración social y la prevención de la violencia en Colombia.












