La emoción del Mundial de fútbol 2026 tiene un precio que muchos colombianos podrían estar subestimando, y es que el riesgo de endeudamiento se ha disparado en medio de un contexto financiero crítico. Con una tasa de usura que alcanzó el 28,79% efectivo anual en junio, la más alta registrada, y una inflación anual del 5,84% en mayo, el uso del crédito para televisores, alimentos, bebidas y apuestas se ha convertido en una peligrosa apuesta para las familias del país. La Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco) proyecta la venta de 2,5 millones de televisores, por más de 4 billones de pesos, mientras que las importaciones de estos equipos crecieron un 44,9% en enero comparado con el mismo mes del año anterior, según datos de Crowe Colombia con base en la Dian y Analdex. Ante este panorama, el consultor Óscar Villarruel de Crowe Colombia advierte que el verdadero problema no surge durante los partidos, sino cuando llega el extracto bancario.
La fiebre mundialista y el costo de financiar la emoción
El aumento de las compras a crédito para disfrutar de los encuentros de la Selección Colombia, previstos para el 17, 23 y 27 de junio, se suma a una carga financiera ya crítica para los hogares. De acuerdo con el Banco de la República, más de 8,5 millones de usuarios mantienen tarjetas de crédito activas, y las familias destinan 30 de cada 100 pesos de sus ingresos al pago de deudas. En este escenario, financiar un televisor de 2 millones de pesos a 24 meses implica un pago total de 2,57 millones, es decir, 575.000 pesos en intereses, un 29% adicional. El consultor Óscar Villarruel explica que el descuadre no ocurre el día del partido, sino que «el riesgo es convertir una emoción de 90 minutos en una obligación que se pagará durante varios meses». Además, las ventas de equipos de sonido y video aumentaron un 41,8% durante el primer trimestre de 2026, según el Dane, lo que refleja una tendencia de consumo que compite con las necesidades básicas.
«El descuadre no ocurre el día del partido, sino cuando llega el extracto. El riesgo es convertir una emoción de 90 minutos en una obligación que se pagará durante varios meses».
Óscar Villarruel, consultor de Crowe Colombia
Apuestas y apps no reguladas: un riesgo adicional
El incremento en la actividad de apuestas digitales, que ya ha generado transferencias por 253.224 millones de pesos en derechos de explotación en lo que va de 2026, según Coljuegos, se suma a la proliferación de aplicaciones financieras no reguladas que ofrecen créditos con intereses aún más altos que los del sistema bancario formal. Villarruel es enfático al señalar que si el gasto en entretenimiento compite con obligaciones básicas, la solución no es buscar otra tarjeta de crédito ni diferir más, sino detenerse. El Banco de la República también ha advertido sobre los préstamos de fintechs y apps que operan fuera del control regulatorio, lo que podría agravar la situación de los colombianos que caen en la tentación de apostar o comprar sin medir las consecuencias financieras a largo plazo. Así, mientras el país se prepara para vibrar con el Mundial, los expertos recomiendan fijar un tope de gasto por partido y evitar diferir deudas que puedan convertirse en una pesada losa para los meses venideros.
«Si el gasto en entretenimiento compite con obligaciones básicas, la señal no es buscar otra tarjeta de crédito, ni diferir más: es detenerse».
Óscar Villarruel, consultor de Crowe Colombia












