El escenario político colombiano se tensa aún más de cara a las elecciones presidenciales, luego de que el exdirector del Departamento de Prosperidad Social y excandidato a la Alcaldía de Bogotá, Gustavo Bolívar, calificara como una “declaratoria de guerra” las recientes declaraciones del candidato presidencial por Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella. En un hilo de mensajes publicado en su cuenta oficial de X, Bolívar aseguró que las palabras del dirigente de derecha constituyen una abierta convocatoria a una guerra civil, al afirmar que no le interesa convencer a los petristas y que hay que “vencerlos de todas las formas y todos los frentes”.
El cruce de reacciones se produce en medio de un contexto ya caldeado por un episodio previo en el que De la Espriella, durante una entrevista en el programa Piso 8 FM, mostró una fotografía personal e instó a una periodista a observar el tamaño de sus partes íntimas, conducta que fue señalada como acoso. Gustavo Bolívar respondió entonces con un video paródico en el que, replicando la misma escena, utilizó un montaje de un cerebro para exaltar el intelecto del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, a quien busca impulsar en la contienda electoral. Ahora, la arremetida verbal de De la Espriella contra los seguidores del presidente Gustavo Petro ha escalado la tensión a un nuevo nivel.
Doce millones de petristas en la mira
En sus publicaciones, Bolívar fue contundente al interpretar las palabras de De la Espriella como una amenaza directa contra los 12 millones de colombianos que, según estimaciones electorales, respaldan al petrismo. “Esta es una declaratoria de guerra. Cuando este ser lleno de odio dice que acabará a 12 millones de petristas ‘de todas las formas y desde todos los frentes’, este señor está convocando a una guerra civil”, escribió el exfuncionario. La advertencia no se quedó ahí: “Que sepan los empresarios de este país a quienes les ha ido bien con Petro que de ganar este tipo, Colombia estará en llamas. Nadie se dejará destripar sin luchar”.
Frente a lo que considera una provocación, Bolívar anunció una gira de cinco días por la Costa Atlántica para contrarrestar el discurso de De la Espriella y sumar apoyos para Iván Cepeda. “No más reuniones entre convencidos. Extendamos el mensaje a sectores de indecisos y abstencionistas. De mi parte arranco hoy en Valledupar, 5 grandes ruedas de prensa en 5 ciudades de la Costa Atlántica. Mañana Riohacha, pasado Santa Marta, viernes Barranquilla, sábado Cartagena”, detalló en su cuenta de X.
“Esta es una declaratoria de guerra. Cuando este ser lleno de odio dice que acabará a 12 millones de petristas ‘de todas las formas y desde todos los frentes’ este Sr está convocando a una guerra civil”
Gustavo Bolívar, exdirector del DPS, en su cuenta de X
La controversia se ha visto acompañada por el video que el propio Bolívar publicó hace días, en el que parodia la controversial entrevista de De la Espriella. En aquella grabación, mientras muestra un montaje de un cerebro, el exdirector del DPS dice: “Con esta foto, Iván Cepeda se va a ganar unos votos bien bacanos del electorado femenino”, y luego, imitando el tono del candidato de derecha, pregunta: “¿Qué ves aquí? ¿Qué ves aquí, cariño? Pero deja la timidez, hazle zoom, hazle zoom”, para rematar con la frase: “Es que realmente Iván Cepeda lo tiene más grande”. El humor ácido de Bolívar busca contrastar la insinuación corporal original con una apelación a las capacidades intelectuales de su candidato, en medio de una campaña que, según su lectura, se juega en el terreno de la violencia simbólica y la polarización.
Mientras tanto, Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado directamente sobre las acusaciones de Bolívar, pero sus declaraciones iniciales –en las que calificó a los petristas como “enemigos de la ley”– han encendido las alarmas en el sector del progresismo. La respuesta del exdirector del DPS, sumada a la gira que inicia este miércoles en Valledupar, deja claro que el pulso electoral se libra tanto en las urnas como en el terreno de las palabras, donde cada declaración puede ser interpretada como una chispa capaz de incendiar el país.












