La excongresista colombiana María Fernanda Cabal, militante del Centro Democrático, llamó “traidor de la patria” al primer ministro británico, Keir Starmer, tras replicar en sus redes sociales una noticia falsa que circula intensamente en plataformas como X y Facebook. La publicación de Cabal afirma sin sustento que Starmer, durante su gestión como director de Procesamientos Públicos entre 2008 y 2013, habría otorgado 13.000 cartas de advertencia a delincuentes extranjeros, librándolos de ir a juicio. La cifra, que ha sido ampliamente desmentida por verificaciones oficiales, corresponde originalmente a una propuesta real del Partido Laborista para incorporar 13.000 nuevos agentes de policía comunitaria, según reportó el medio The Guardian.
El ataque de Cabal se da en medio de una delicada coyuntura en Reino Unido, donde una ola de violentos disturbios ha sido alimentada precisamente por la circulación de noticias falsas en redes sociales. El gobierno de Starmer ha respondido con medidas para frenar la incitación a la violencia en internet, lo que ha generado un intenso debate sobre los límites de la libertad de expresión. La exsenadora colombiana utilizó este contexto para contrastar el supuesto beneficio del pasado con las actuales medidas del primer ministro, a las que califica como censura.
Desmentido y contexto judicial
Registros oficiales de la Fiscalía de la Corona (CPS) han demostrado que la acusación sobre las 13.000 advertencias es completamente falsa. Por el contrario, los archivos muestran que Starmer promovió reformas para endurecer las investigaciones por delitos sexuales y proteger a los menores durante su gestión. La desinformación, que vincula falsamente esos supuestos hechos con las recientes medidas de orden público, ha sido replicada sin verificación por figuras políticas como Cabal.
«traidor de la patria»
María Fernanda Cabal, excongresista colombiana
Mientras tanto, en el terreno judicial británico, los jueces ya han iniciado procesos penales contra varias personas señaladas de incitar a la violencia a través de plataformas digitales durante los disturbios, una situación que contrasta fuertemente con la difusión desinformación que desde el exterior alimenta el debate sobre el control de contenidos en internet.












