La exsenadora colombiana María Fernanda Cabal, reconocida figura de la derecha en el país, desató una polémica al acusar públicamente a un grupo de observadores electorales internacionales de ser “agitadores” y representar un peligro para la democracia, en el marco de la recta final hacia la segunda vuelta presidencial del 21 de junio. La denuncia, realizada a través de su cuenta en la red social X, incluyó un listado con más de veinte nombres de personas a las que señaló como posibles instigadores de violencia postelectoral, exigiendo al Consejo Nacional Electoral (CNE) su investigación y expulsión inmediata del territorio colombiano.
Entre los mencionados por Cabal se encuentran Christian Rodríguez, jefe de Misión del Observatorio Electoral de Cohesia, con sede en Francia, y Filip Ristic, también integrante de dicha misión, además de otras figuras como Victoria Donda, Gabriel Fuks, Lizbeth Guerrero, Elsy Damaris Hoyos Olivan, Yosef El Bakali Mateos, Erika del Valle Farías Peña, Ana Maldonado, Marifred Susana Rodríguez Mendoza, Ysis Elianny Cordero Jiménez, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, Luiza Calvette, Verónica García y José Darío Mendoza González. La exsenadora justificó sus señalamientos afirmando que estos observadores tienen “antecedentes y pasado” que los vinculan con el frente Francisco de Miranda, una organización que, según ella, los convierte en un factor de riesgo para la estabilidad electoral.
Rechazo contundente de los observadores
La respuesta de los observadores internacionales no se hizo esperar. En un comunicado de prensa revelado por el periodista Gonzalo Guillén, Christian Rodríguez y Filip Ristic, en representación de la Misión de Observación Electoral de Cohesia, rechazaron categóricamente las acusaciones de Cabal y calificaron sus declaraciones como una campaña de desprestigio carente de pruebas. El documento, dirigido a la opinión pública, a los organismos de derechos humanos, al CNE y a la Misión de Observación Electoral (MOE), subraya que la exsenadora “señala y estigmatiza a un grupo de observadores electorales internacionales debidamente acreditados ante el CNE, calificándolos como ‘observadores chavistas’ y ‘agitadores’ posiblemente ligados a ‘violencia postelectoral’”.
“Atenta contra la honra, el buen nombre, la seguridad y la labor imparcial de los observadores internacionales”
Comunicado de observadores de Cohesia
En su defensa, los observadores insistieron en que su trabajo se realiza dentro del marco legal y con la debida acreditación ante las autoridades electorales colombianas, razón por la cual consideran que la solicitud de expulsión realizada por Cabal desconoce los procedimientos y el debido proceso que rige al CNE. Frente a esta situación, exigieron a la exsenadora el retiro inmediato de las publicaciones en sus redes sociales y la emisión de disculpas públicas, al tiempo que solicitaron a los organismos de derechos humanos y a la comunidad internacional que hagan seguimiento al caso para proteger la integridad y el buen nombre de quienes cumplen una labor democrática.
Este cruce de acusaciones se produce en un momento de máxima tensión política en Colombia, cuando el país se alista para definir su próximo mandatario en una segunda vuelta que ha estado marcada por un clima de polarización. La exsenadora Cabal, por su parte, defendió su denuncia argumentando que su intención es alertar sobre un riesgo real para la democracia colombiana, afirmando textualmente: “Nuestra democracia colombiana está en peligro. Por eso quiero presentar ante el CNE esta información sobre observadores electorales que parecen, más bien, por sus antecedentes y su pasado, agitadores”. Los observadores, en su comunicado, hicieron un llamado final para “que se rechace cualquier forma de persecución, estigmatización o señalamiento infundado contra quienes cumplen una labor democrática y transparente”.












