Con el 99,87 % de las mesas informadas, el candidato obtiene una ventaja superior a los 247 mil votos sobre Iván Cepeda
La participación superó los 26 millones de sufragantes, mientras el escrutinio se perfila como el nuevo escenario de una disputa política y jurídica que apenas comienza.
Colombia vivió este domingo una de las jornadas electorales más trascendentales de su historia reciente. Con el 99,87 % de las mesas informadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil, Abelardo de la Espriella registra 12.945.490 votos, equivalentes al 49,65 % de la votación, mientras que Iván Cepeda alcanza 12.698.334 sufragios, correspondientes al 48,70 %.
La diferencia entre ambos candidatos asciende a 247.156 votos, menos de un punto porcentual, consolidando una tendencia que durante toda la jornada favoreció a De la Espriella y que lo perfila como el próximo presidente de la República.
Aunque el resultado definitivo deberá ser establecido por los escrutinios oficiales que adelantarán jueces y notarios en todo el país, el preconteo ha sido recibido por amplios sectores políticos y ciudadanos como una victoria de De la Espriella en la elección presidencial más cerrada de las últimas décadas.
La jornada dejó además un hecho histórico. Más de 26 millones de colombianos acudieron a las urnas, una cifra sin precedentes en la historia electoral del país. A los votos obtenidos por los candidatos se suman más de 400 mil sufragios depositados en blanco, reflejando el enorme interés ciudadano por una contienda que mantuvo en vilo a la nación durante los últimos meses.
Sin embargo, el cierre del preconteo abrió una nueva etapa política y jurídica alrededor de los resultados.
En un primer mensaje, el presidente Gustavo Petro sostuvo que ningún candidato puede ser proclamado oficialmente antes de concluir los escrutinios. “Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces”, afirmó el mandatario, al tiempo que hizo un llamado a la tranquilidad ciudadana, al respeto por las instituciones y a la construcción de un acuerdo nacional frente a un país que, según dijo, quedó dividido prácticamente por mitades.
Horas después, Petro aseguró que el Gobierno tendría evidencias sobre presuntas alteraciones en las direcciones IP de varios servidores de la Registraduría Nacional. Según explicó, la información será puesta en conocimiento de las autoridades judiciales para que se adelanten auditorías técnicas dentro del proceso de escrutinio y se establezca si existió alguna afectación al software electoral.
Por su parte, Iván Cepeda reconoció los resultados del preconteo como un primer dato de la jornada electoral, aunque insistió en que no constituyen un resultado oficial ni vinculante. El candidato informó que su organización electoral inició la impugnación de 33 mesas de votación en diferentes regiones del país y señaló que cada una deberá ser revisada durante el proceso de escrutinio.
“Reconocemos este primer resultado, pero nuestro grupo de testigos está procediendo a impugnar 33 mesas en todo el país. Una por una deberá ser objeto de escrutinio”, manifestó el dirigente político.
Cepeda destacó igualmente la histórica participación de los colombianos en las urnas y aseguró que los resultados demuestran que las propuestas de cambio social continúan teniendo una amplia base de respaldo en el país.
De manera paralela, dirigentes y voceros del Pacto Histórico anunciaron que utilizarán todos los mecanismos contemplados por la legislación electoral para presentar reclamaciones e impugnaciones durante la revisión de actas y consolidación de resultados.
Así las cosas, mientras el preconteo perfila a Abelardo de la Espriella como ganador de la elección presidencial y futuro ocupante de la Casa de Nariño, el escrutinio se convierte desde ya en el escenario donde se resolverán las reclamaciones, se verificarán las actas electorales y se consolidará jurídicamente el resultado de una elección histórica, marcada por la mayor participación ciudadana jamás registrada y por una diferencia inferior a un punto porcentual entre los dos principales candidatos.
Más allá de quién resulte oficialmente proclamado, la jornada deja una imagen difícil de ignorar: una democracia movilizada, más de 26 millones de votantes en las urnas y un país dividido casi exactamente en dos mitades frente al rumbo político que deberá seguir Colombia durante los próximos cuatro años.
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