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Once Caldas, la búsqueda infructuosa

Por ESTEBAN JARAMILLO OSORIO

En el furor del mundial, apagado el Once Caldas. No encuentra escenarios eufóricos, noticiosos, que originen un ambiente optimista en los aficionados.

Pasan los días sin el registro de novedades en la nómina, con exclamaciones conformistas de los entrenadores. Los que se van producen ruido, poco o nada los que llegan. O, el que llega. La búsqueda resulta infructuosa.

El deseo de mantener al Niche Sánchez se malogró, en medio de divergencias por parte de los dirigentes. Influyeron el riesgo a una lesión por sus rodillas averiadas y la intromisión del Tolima, que se hizo a sus derechos como futbolista.

Sin rodillas jugó y brilló la gambeta Estrada, el mejor driblador del futbol colombiano. Sin rodillas Ronaldo fue un torbellino goleador. Sin rodillas Falcao. Sin rodillas, Maradona dominó el mundo.

Desde su llegada Niche mejoró el rendimiento del equipo. Sin él, el Once será otro. Queda debiendo la exquisitez en la pelota quieta. Cobrador consagrado en su carrera, no tuvo el balón a su favor por el favorecimiento, autorizado por el técnico, a Dayro.

En el futbol solo hay juego, con buenos jugadores. Es normal en el futbol. Imposible disociarlo. Hay planes con propósito cuando desde la inversión se piensa en grande. Que mal se hace con las promesas de títulos, con la nómina en entredicho, por sus puntos vulnerables.

Con el equipo actual se avanza sin tropiezos, hasta las zozobras frente a la posibilidad de títulos. Como en aquella sudamericana, que satisfizo a muchos, con una semifinal loca, perdida por la falta de profesionalismo.

Luego las justificaciones y los compromisos de cambio, que no se cumplieron porque prevaleció el conformismo.

Las experiencias enseñan. Los futbolistas libres, sin presente, sin categoría, inadaptables a los criterios del técnico y a las condiciones de la competencia, a costo bajo en la feria de saldos, no son siempre solución a los problemas. Muchos de estos, están en las agendas del mercado blanco.

Andrés Correa, confirmado, no es una estrella. Llega a tapar un hueco.

Pasan los días y el Once no supera las gestiones, las promesas o los sueños. El festival de las especulaciones. El aficionado no quiere futbolistas galácticos, quiere nombres que muevan el apetito por el futbol, que hagan crecer el equipo.

No siempre las chequeras fabrican campeones, pero una razonada inversión si aumenta las posibilidades.

Herrera, el técnico, es conformista. Exige poco. Y eso lo reprueba el hincha. De paso, se ve con miedo a holocausto. Por eso tolera a Dayro.

Este, el goleador, pasa los días ausente de los entrenamientos por sus compromisos publicitarios con aceptación y buena onda.

Óptima es la oportunidad para demostrarle, con otras alternativas de ataque, que él solo no es el Once Caldas y que es prescindible.

No se trata de ponerle la cruz, con injusta valoración a su importancia y sus antecedentes, pero sí de hacer lo mejor para aspirar en serio.

A un mes del comienzo del próximo torneo, muchas palabras, rumores, gestiones fallidas, pero, en concreto frente a los fichajes, poco o nada… “nadita de nada”. Esteban J.

P:D. Por decisión de Jaime Pineda, Joan Parra no se transfiere. La idea es conversar la nomina existente.

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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