Alias Otón, identificado como Otón Alfredo Peralta Estupiñán y señalado cabecilla del grupo criminal Los Costeños, difundió en redes sociales un video grabado desde la cárcel La Tramacúa de Valledupar en el que extorsiona a un comerciante de Soledad, Atlántico, revelando información personal detallada de su familia y evidenciando una fractura interna en la organización. En la grabación, el delincuente exige un “aporte de guerra” al comerciante no identificado, lo amenaza con represalias armadas y muestra un conocimiento minucioso de los horarios, rutinas y compras de la víctima y sus seres queridos, lo que refleja la persistencia de las extorsiones desde centros penitenciarios pese a los controles.
En el video, que fue publicado en la red social X por la cuenta @Lanotadigitalc, alias Otón utiliza como antecedente la masacre del 3 de julio de 2025 en el barrio La Fe de Soledad, donde fueron asesinados su madre Esperanza Estupiñán de Peralta y su cuñado Wilderson Enrique Hernández, mientras que su hermano resultó herido y posteriormente falleció. “Usted se está dando cuenta que ahí, a pocas casas suyas, a mí me mataron a mi familia, ¿no, verdad? En una masacre. Ahí donde vive usted, porque estoy mandándole el video donde está, donde está toda mi gente ahora mismo ahí”, afirma el cabecilla en la grabación, mientras amenaza al comerciante con un plazo de apenas 20 minutos para hablar con él antes de “echarle bala”. Asimismo, advierte que si la víctima busca un padrino o intermediario, deberá pagar “veinte veces lo que le voy a pedir”.
Fractura interna y Nueva Generación
La difusión del video no solo evidencia la capacidad de alias Otón para dirigir operaciones extorsivas desde su celda, sino que revela una fragmentación dentro de Los Costeños. En sus declaraciones, el cabecilla se distancia explícitamente de alias Castor —Jorge Eliécer Díaz Collazos— y afirma actuar por cuenta de la “Nueva Generación” bajo órdenes de alias El Menor. “Así me salga el propio Castor, no estamos copiando de Castor ni puta mierda”, sostiene, mientras detalla: “Le estoy hablando de parte de la nueva generación, la gente del Menor, ¿oyó? Yo sé que usted anteriormente me le ha pagado a otra persona. No me interesa a quién le pague”. Esta ruptura interna incrementa la presión sobre los comerciantes de la región, quienes quedan atrapados entre facciones rivales que disputan el control de los ingresos ilegales.
“Su esposa sale a las seis del trabajo de la gobernación y llega a su casa, ahí al apartamento donde le estoy enviando ahora mismo mis hombres. Usted llega a las nueve de la noche. Tengo ubicada a sus hijas, tengo ubicado todo lo suyo, dónde anda, dónde vive. ¿Qué tal si a usted le robaran ahora mismo los celulares que le compró a su esposa, le compró a sus hijas? Pa que se dé cuenta usted cómo lo tengo ubicado, los iPhone que compró, el oro que usted mueve, la rifa que usted hace”.
Otón Alfredo Peralta Estupiñán, alias Otón, cabecilla de Los Costeños
La amenaza incluye una orden directa: “Si no habla conmigo en 20 minutos, la orden que tengo es echarle bala a usted hoy mismo”. Las autoridades investigan si este video, junto con otros indicios, prueba que las operaciones de Los Costeños siguen siendo dirigidas desde centros penitenciarios, a pesar de los esfuerzos por blindar las cárceles. La fragmentación del grupo, con la aparición de la subestructura “Nueva Generación”, eleva el riesgo de violencia en Soledad y Barranquilla, donde los comerciantes enfrentan una presión creciente para pagar extorsiones a facciones en pugna. Mientras tanto, la masacre del 3 de julio, que acabó con la vida de la madre y el cuñado de alias Otón, se convierte en un escalofriante argumento de intimidación desde la reclusión.












