En su primera alocución como presidente electo de Colombia, transmitida a través de sus canales digitales durante la semana posterior al triunfo del 21 de junio, Abelardo de la Espriella advirtió sobre una grave situación financiera, de seguridad y energética que, según dijo, recibe de la administración saliente de Gustavo Petro. El mensaje, difundido sin intermediarios en plataformas como YouTube, marcó el inicio de una estrategia de comunicación directa con los colombianos y sirvió para presentar un balance preliminar del estado del país, antes de su posesión el 7 de agosto de 2026.
El presidente electo, que obtuvo cerca de 13 millones de votos en la segunda vuelta frente al senador Iván Cepeda, comenzó su alocución relatando una peregrinación que realizó a los santuarios más importantes de la patria para agradecer a Dios por el respaldo recibido. “Decidí hacer algo que considero fundamental, sustantivo, determinante, una peregrinación de agradecimiento al otro gran aliado de este triunfo que es Dios; por eso visité los santuarios más importantes de la patria para dar gracias por la confianza que cerca de 13 millones de compatriotas depositaron en el gobierno del ‘Tigre’. Que nadie tenga duda de que es una alianza entre Dios y el pueblo”, afirmó De la Espriella.
Durante su intervención, el mandatario electo reveló cifras que evidencian la complejidad del momento fiscal: la deuda pública asciende a 763.6 billones de pesos, 41 billones más que al cierre de 2025, mientras la inflación se ubica en 5.8%, muy por encima de las metas del Banco de la República, que mantiene una tasa de intervención del 11.25%. No obstante, destacó que la comunidad internacional ha respondido con un fondo de 60 millones de dólares no reembolsables del BID para facilitar el proceso de transición. “Ese respaldo de toda la comunidad internacional es sin duda un respaldo claro y contundente de que Colombia está recuperando su lugar en el concierto de las naciones; después de cuatro años de oscuridad e incertidumbre, vuelve a florecer la confianza de nuestra democracia”, señaló.
Empalme territorial y anticorrupción
De la Espriella anunció una ambiciosa estrategia de “empalme territorial” que lo llevará a recorrer los 32 departamentos del país para destrabar proyectos de infraestructura paralizados. Al mismo tiempo, su equipo pondrá en marcha un “empalme anticorrupción” que auditará los contratos hechos a dedo por el gobierno saliente antes del 7 de agosto. “Recibimos un país con serios problemas acumulados, pero Colombia vuelve a tener autoridad, orden y esperanza, vamos a construir la patria milagro, no tengan duda, eso lo hacemos con trabajo, transparencia y rodeándonos de los mejores. Pronto cesará la horrible noche”, expresó con firmeza.
En el frente de seguridad, el presidente electo denunció presuntos pactos irregulares, al afirmar que el gobierno saliente “entregó territorio a los bandidos”, y anunció que iniciará una ofensiva judicial internacional. Además, advirtió sobre una posible crisis energética debido a retrasos regulatorios que podrían llevar al racionamiento de luz, por lo que se comprometió a gestionar las obligaciones contractuales con las generadoras. Como parte de su plan de restablecimiento institucional, reveló que ya realizó un primer acercamiento a los presidentes de las altas cortes para reconstruir la relación entre el Ejecutivo y la Justicia.
“La sola elección nuestra ha llenado de alegría y positivismo a nuestra sociedad, ha traído consigo la confianza en la democracia, en las instituciones y, por supuesto, la confianza de los mercados. El pueblo sabe lo que quiere, que la gente, al final de la ecuación, no se equivoca; el pueblo es sabio y que solo escuchándolo y atendiendo vamos a lograr los propósitos de cambiar la política para siempre”.
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
El mensaje de De la Espriella, que ya recibió el reconocimiento diplomático de diversos mandatarios internacionales tras su victoria, buscó transmitir un balance de transparencia sobre la herencia recibida y una hoja de ruta clara para los meses previos a su posesión. Con la promesa de “cambiar la política para siempre”, el presidente electo dejó claro que su gobierno trabajará sin intermediarios, apoyado en la alianza que, según sus palabras, forjó entre Dios y el pueblo colombiano.












