El próximo jueves 2 de julio a las 10:00 de la mañana, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, recibirá al vicepresidente electo José Manuel Restrepo en la Casa de Nariño para dar inicio formal al proceso de empalme entre el gobierno de Gustavo Petro y la administración entrante de Abelardo de la Espriella. Este primer encuentro de alto nivel, en el que ambos funcionarios actúan como coordinadores designados por sus respectivos equipos, tendrá como eje central la revisión de la situación financiera, institucional y contractual del país, marcando así el arranque oficial de una transición que ya había comenzado en el plano técnico.
El proceso de empalme no parte de cero. El martes 30 de junio se instalaron 22 mesas técnicas en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, con la participación de más de mil expertos y facilitadores, y con el respaldo económico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estas mesas, que funcionan de manera paralela a la reunión de alto nivel, son el corazón del intercambio de información entre los dos gobiernos. Sin embargo, el ambiente está cargado de tensiones, en buena medida por las declaraciones del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien ha calificado el proceso como un «empalme anticorrupción», una expresión que no ha caído bien en el equipo saliente.
Tensiones y reglas del juego
Germán Ávila ha sido enfático en delimitar el alcance del empalme. En declaraciones previas, el ministro de Hacienda señaló que «no vamos a cogobernar. El presidente Gustavo Petro y su gabinete gobernarán hasta el 6 de agosto, como lo establecen las normas». Además, rechazó cualquier intento de condicionar la transición con apelativos o insinuaciones: «No aceptamos apellidos para el empalme», afirmó, y agregó: «No admitimos amenazas ni insinuaciones». Desde el gobierno saliente, se busca limitar el proceso a la entrega institucional de información, en estricto cumplimiento de la Ley 951 de 2005, que regula la rendición de cuentas y el traspaso de la administración pública.
«No vamos a cogobernar. El presidente Gustavo Petro y su gabinete gobernarán hasta el 6 de agosto, como lo establecen las normas»
Germán Ávila, ministro de Hacienda
En paralelo, el presidente Gustavo Petro se encuentra de viaje oficial en Italia y el Vaticano, donde sostendrá una audiencia privada con el papa León XIV. Su ausencia en el arranque del empalme no es casual: el mandatario ha mantenido un perfil bajo en el proceso de transición, mientras que el ambiente político se ha enrarecido por sus declaraciones sobre una presunta intervención extranjera en la contienda electoral en favor del candidato de derecha. A esto se suma la estrategia del equipo de De la Espriella, que planea realizar una auditoría forense sobre contratos y decisiones de la administración saliente, con instrucciones precisas de denunciar supuestas irregularidades ante las autoridades colombianas y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Germán Ávila, a quien le restan 38 días en el cargo, encabeza la delegación del gobierno saliente en el Ministerio de Hacienda, donde también participarán Miguel Gómez Martínez, Juan Fernando Lucio, Ana Montalvo y Óscar Franco. En Planeación Nacional, el delegado será David Varela. Además, se han designado responsables específicos para la transición en los ministerios de Justicia, Salud y Ambiente. El encuentro del jueves representa, más que una reunión protocolaria, la primera prueba de fuego de un proceso que promete estar marcado por la desconfianza mutua y la rigurosidad técnica.












