Siete gremios agroexportadores del país, entre los que se cuentan Asocolflores, Augura, Fedepalma, Fedecafé, Avocados for Colombia, Corpohass y Asocaña, lanzaron una advertencia conjunta sobre el impacto negativo que la acelerada apreciación del peso, que cayó un 23% en el último año, está generando en la competitividad exportadora. En un comunicado divulgado a mediados de 2026, los sectores que representan solicitaron al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella medidas urgentes como coberturas cambiarias, líneas de financiamiento y apoyo directo, señalando que en riesgo están nada menos que 10.258 millones de dólares en divisas y cerca de 2,5 millones de empleos formales en el campo colombiano. «Esa es la base productiva que hoy está en riesgo», advierten los gremios, que reúnen a los sectores de café, flores, banano, aceite de palma, azúcar y aguacate.
Contexto cambiario y factores de la apreciación
La divisa estadounidense cerró junio en 3.415,25 pesos, lo que representó una apreciación mensual del 7,4%, con una volatilidad intradía promedio de 44 pesos y un rango que osciló entre los 3.385 y los 3.613. Bancolombia explicó que el comportamiento del dólar estuvo alineado con el rally de los activos locales tras la primera vuelta presidencial, que incorporó una mayor probabilidad de victoria de un candidato de derecha, y se vio reforzado por la reanudación del ciclo de alzas de tasas del Banco de la República, que subió 75 puntos básicos hasta el 12,00%. En el contexto global, el Brent cayó un 20,7% por un memorando de paz entre Estados Unidos e Irán, mientras el índice DXY se fortaleció 2,3% ante la expectativa de tasas altas en Norteamérica. Frente a este panorama, las monedas de la región se depreciaron en junio, a excepción del peso colombiano, que se apreció de forma contraintuitiva.
Este fenómeno cambiario golpea directamente a los exportadores, que reciben menos pesos por cada dólar vendido mientras sus costos laborales, logísticos, energéticos e impuestos se pagan en moneda local. A la apreciación se suman mayores exigencias regulatorias en mercados internacionales y la amenaza de un posible incremento del arancel de Estados Unidos, que pasaría del 10% al 12,5% para productos como flores, tilapia fresca, azúcar y aguacate transformado. Pese al complejo entorno, las exportaciones agropecuarias entre enero y abril de 2026 alcanzaron los 5.015 millones de dólares, con un crecimiento en volumen del 21,1% según el Dane, aunque los gremios advierten que estas cifras podrían no sostenerse si no se toman medidas de choque. Adicionalmente, el Ministerio de Hacienda planteó la necesidad de un ajuste fiscal cercano al 1,6% del PIB para estabilizar la deuda neta por debajo del 60% del PIB en la próxima década, un factor que añade presión a la política económica del nuevo gobierno.
«La competitividad exportadora es un asunto estratégico para Colombia. De ella dependen el empleo rural, la estabilidad económica de las regiones y el ingreso de divisas.»
Gremios agroexportadores, comunicado conjunto
En el mismo documento, los gremios insistieron en que «Colombia debe preservar el equilibrio macroeconómico y la estabilidad cambiaria, sin comprometer otras variables económicas, como condiciones indispensables para mantener su capacidad de producir, exportar y generar empleo formal en un mercado global cada vez más competitivo». Frente a este diagnóstico, proponen instrumentos ya utilizados en otras economías, como coberturas cambiarias, líneas de financiamiento especializadas, educación financiera para pequeños exportadores y mecanismos de apoyo directo al exportador. Bancolombia, por su parte, anticipa que los mercados mantendrán un sesgo favorable ante el cambio de gobierno, pero advierte que la conformación del gabinete y los mensajes sobre consolidación fiscal serán determinantes. La proyección del dólar para julio de 2026 se sitúa entre los 3.440 y los 3.580 pesos, en un escenario donde los riesgos al alza —como el deterioro de las finanzas públicas— compiten con las estrategias de arbitraje de tasas ante el ciclo alcista del Banrepública. El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, que inicia su mandato 2026-2030, recibe así una presión directa de los sectores que generan divisas y empleo masivo en las regiones, que piden que la competitividad exportadora se convierta en prioridad de la agenda económica desde el primer día.












