Petro: “Ya no existen las guerrillas”, el conflicto es por el narcotráfico

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En una entrevista concedida al diario italiano Corriere Della Sera, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que las guerrillas ya no existen como actor armado insurgente en el país, redefinió el conflicto como una disputa por el poder del narcotráfico y vinculó el avance de la derecha en la región a lo que denominó “mentes atrapadas en el fascismo europeo”. Las declaraciones del mandatario se producen en medio de un intenso debate nacional sobre el rumbo de las negociaciones de paz y la estrategia de seguridad, luego de que el político Abelardo de la Espriella propusiera frenar los diálogos con la guerrilla y recurrir a una salida militar.

Petro, quien ha hecho de la política de “paz total” el eje de su gestión, afirmó con contundencia: “Yo también fui guerrillero, pero ahora ya no existen; son solo una ficción”. El presidente explicó que el ciclo de insurrección armada contra el Estado concluyó con el proceso de paz que desmovilizó a las Farc, y aunque reconoció que aún operan grupos armados, los despojó de su carácter político. “Aquel periodo de insurrección contra el Estado terminó con el proceso de paz con las Farc. Las Farc tampoco existen ya. Solo se mantienen vivas de nombre. La insurrección depuso las armas. Yo he seguido proponiendo el proyecto democrático para Colombia”, puntualizó.

Al ser consultado sobre qué había reemplazado entonces la guerra de guerrillas, el jefe de Estado fue categórico al señalar al narcotráfico como el nuevo poder desestabilizador. “El poder del narcotráfico en el Estado y en los campos de Colombia”, respondió Petro, para luego defender los resultados de su administración en la lucha contra los cultivos ilícitos. “Ya hemos alcanzado cierto nivel de eficacia: la cocaína ya no se extrae con tanta facilidad”, sostuvo, añadiendo que durante su gobierno Colombia dejó de ser el principal exportador de cocaína. En contraste con las demandas de mano dura, el presidente descartó cualquier acción violenta contra los campesinos. “No quemaremos, destruiremos ni bombardearemos sus fincas”, afirmó, reiterando su apuesta por un pacto que ofrezca incentivos para que los productores de hoja de coca migren hacia actividades lícitas.

“El poder del narcotráfico en el Estado y en los campos de Colombia”

Gustavo Petro, Presidente de Colombia

En otro tramo de la entrevista, el mandatario abordó el fenómeno del avance de la derecha en América Latina, un tema que ha cobrado relevancia con los recientes triunfos electorales de líderes conservadores en la región. Petro consideró que ese movimiento “viene de fuera” y cuestionó la utilidad de las etiquetas tradicionales. “Ahora no la llamo ‘derecha’, como tampoco la llamo ‘izquierda’: son términos franceses. Más que ‘derecha’, son mentes atrapadas en el fascismo europeo. En lugar de ‘izquierda’, digo progresismo”, explicó. El presidente enmarcó los errores de los gobiernos progresistas regionales en un fenómeno global y no como un fracaso aislado, aunque admitió que el progresismo colombiano —que él encabeza— está en un momento de retroceso. “Hemos tenido 30 años de oleadas de progresismo, cada una con sus propios errores. Colombia nunca había experimentado el progresismo antes, y entró en esa fase conmigo. Ahora está retrocediendo, pero volverá”, sentenció.

La entrevista de Petro al medio italiano se da en un momento en que su política de paz total enfrenta fuertes críticas. La propuesta de Abelardo de la Espriella de suspender las negociaciones y optar por una represión armada ha ganado eco en algunos sectores, pero el presidente se mantiene firme en su diagnóstico: el conflicto armado cambió de naturaleza, y la solución no pasa por la guerra, sino por desactivar el poder del narcotráfico y ofrecer alternativas económicas a las comunidades rurales. Con estas declaraciones, el mandatario busca reorientar el debate público hacia una lectura contemporánea de la violencia, en la que las viejas guerrillas insurgentes han dado paso a una compleja trama de economías ilegales que —según su visión— solo podrán ser derrotadas con una combinación de diálogo, desarrollo rural y reformas institucionales.

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