Gobierno electo aclaró que no habrá renegociación de la deuda, solo un reperfilamiento

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El presidente electo Abelardo de la Espriella encendió las alarmas del establishment financiero internacional al anunciar, desde su cuenta oficial en la plataforma X, una ofensiva directa para renegociar la deuda pública colombiana. Sin embargo, horas después, su propio ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, salió a matizar el anuncio y a precisar que, en rigor, no se trata de una renegociación, sino de un reperfilamiento de vencimientos. La confusión inicial refleja la magnitud del reto fiscal que hereda la nueva administración, inmersa en lo que De la Espriella ha denominado la «reconstrucción de la Patria Milagro».

El corazón de la estrategia es la instrucción presidencial para iniciar gestiones en Washington D.C., donde el futuro ministro Gómez Martínez sostendrá reuniones con representantes de la banca internacional y organismos multilaterales. El objetivo, según explicó el propio Gómez, es sustituir los vencimientos inmediatos por plazos más largos y tasas más favorables, un proceso técnico que distancia la medida de una reestructuración formal del capital. «No vamos a renegociar la deuda», fue la aclaración tajante del designado ministro, «vamos a reperfilar la deuda», subrayando la diferencia entre cambiar los términos de pago y simplemente extender el calendario.

La urgencia de la medida se sustenta en cifras que el propio equipo económico ha calificado como insostenibles. La deuda neta de Colombia se encuentra en niveles históricamente altos, según admitió De la Espriella, y las proyecciones para 2027 prevén un servicio de la deuda equivalente a 125 billones de pesos. El problema se agravó en los últimos meses del gobierno anterior, que, según Gómez Martínez, «se ha endeudado de manera acelerada», obligando a la nación a emitir deuda a tasas del 15%, un costo que Colombia no pagaba desde la crisis financiera de principios de siglo. «Salen y hacen unas emisiones a unas tasas altísimas, 15% en los mercados», denunció el ministro designado, «eso es una tasa que nosotros, pues probablemente en algún momento, a principios de siglo, cuando hubo la crisis financiera, tuvimos que pagar, pero Colombia nunca pagaba esas tasas».

Señales de disciplina fiscal y congelación del gasto

Para contrarrestar la desconfianza que generan estas cifras en los mercados internacionales, el nuevo equipo económico ya delineó un paquete de medidas de choque. Gómez Martínez anunció que, como primera señal de credibilidad, se expedirá un decreto para congelar el gasto público. «Necesitamos controlar el gasto y por eso vamos a sacar el decreto que congela el gasto público», afirmó. La medida busca otorgar liquidez inmediata a la tesorería nacional y fortalecer el marco fiscal, mientras se negocian los nuevos plazos con los acreedores. «Necesitamos conseguir recursos para terminar el año, y eso es una absoluta prioridad en términos de tesorería para la nación», precisó el funcionario.

El mensaje, sin embargo, no es de catástrofe, sino de advertencia y cambio de rumbo. Gómez Martínez fue categórico al afirmar: «No estamos quebrados, pero si seguimos así, sí vamos a enfrentar un problema muy serio. Tenemos que cambiar de rumbo rápidamente». En esa línea, De la Espriella sostuvo que su administración se regirá por principios de disciplina, credibilidad y responsabilidad, en un intento por recuperar la confianza de los inversionistas internacionales, erosionada durante el último año fiscal. «Refinanciarla será una de las muchas medidas que adoptaremos para recomponer el rumbo de las finanzas públicas y recuperar la confianza en la economía nacional», afirmó el presidente electo en su mensaje oficial.

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