Fallece Teófilo Gutiérrez, exbeisbolista que formó generaciones en Barranquilla

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El béisbol colombiano está de luto. Teófilo Gutiérrez Blanco, legendario receptor barranquillero de 86 años, falleció dejando un legado imborrable dentro y fuera del diamante. Nacido el 10 de agosto de 1939 en el barrio San Francisco de Barranquilla, el “Verdadero Teo” no solo fue una de las figuras más emblemáticas de la década de 1960, sino que tras un grave accidente laboral que le costó la amputación de una pierna, se convirtió en un formador incansable de nuevas generaciones de peloteros desde la terraza de su casa en el barrio Montecristo.

Gutiérrez Blanco brilló como receptor gracias a su carácter competitivo, un potente brazo y una capacidad ofensiva que lo llevaron a ganar tres campeonatos locales con el equipo Terminal Marítimo y tres títulos nacionales defendiendo la camiseta de la Selección Atlántico. Era parte de aquella generación que protagonizó encarnizadas rivalidades con Bolívar, y su nombre quedó grabado como uno de los mejores exponentes del béisbol colombiano de los años sesenta.

El accidente que lo transformó en maestro

La vida de Teófilo cambió radicalmente el 13 de junio de 1968. Ese día sufrió un grave accidente laboral que obligó a los médicos a amputarle la pierna izquierda. Lejos de rendirse, intentó volver a la competición con una prótesis, pero pronto entendió que su verdadera misión estaba en la enseñanza. Fue entonces cuando convirtió la terraza de su vivienda en Montecristo en una improvisada academia de béisbol, equipada con una malla y una máquina de bateo casera. Allí, durante más de cinco décadas, instruyó a niños, jóvenes y adultos sin distinción. “Después que me accidenté comencé a entrenar niños, muchachos y viejos, de todo. Yo tengo la facilidad de enseñar béisbol y softbol”, declaró en una entrevista de 2019 al diario El Heraldo.

Con una mirada crítica sobre la evolución del deporte, Gutiérrez Blanco solía comparar las épocas: “Para mí, el béisbol de antaño era mucho mejor que el de hoy en día. Aquí hay peloteros con una capacidad inmensa, pero no los preparamos como es debido”. Su pasión no solo era formar atletas, sino inculcarles los valores del juego que él tanto amó.

La confusión con el futbolista y el orgullo de ser “el verdadero Teo”

Una peculiaridad marcó su vida pública: compartía nombre con el futbolista Teófilo Gutiérrez Roncancio, figura del Junior de Barranquilla y la Selección Colombia. Aunque no existía parentesco alguno, la coincidencia generaba constantes confusiones. El exbeisbolista lo aclaraba con humor: “Las personas me dicen Teófilo Gutiérrez, el verdadero, no el futbolista”. Incluso, en 2008, ambos Teófilos protagonizaron una historia periodística para despejar dudas. El futbolista, por su parte, declaró: “Me dicen que el señor Teófilo era un gran beisbolista. Muchos piensan que es mi papá o familia mía, pero no”. El veterano pelotero, sin rencor, sentenció: “Él en su deporte y yo en el mío. Que a veces se sobrepasa con la lengua es otra vaina”.

Teófilo Gutiérrez Blanco se va, pero su legado como formador de generaciones y como símbolo de resiliencia permanecerá en cada niño que aprendió a batear en su terraza. Barranquilla pierde a un grande, a un verdadero maestro del béisbol.

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