Un caso de maltrato animal que ha conmocionado a la comunidad de Girardot, Cundinamarca, salió a la luz pública luego de que una residente del Conjunto Residencial Alicante grabara un video en el que denuncia la muerte violenta de una zarigüeya adulta y el abandono de sus crías vivas dentro de una bolsa plástica sellada. Según la denuncia interpuesta por la Fundación Girardot Animalista, cuyo vocero es Andrés Preciado, el responsable del hecho, cuya identidad no ha sido revelada públicamente pero ya está plenamente identificado, habría agredido físicamente al marsupial silvestre y posteriormente introducido el cadáver junto a los pequeños en una bolsa que fue amarrada y dejada a la vista de los vecinos. La denuncia se viralizó rápidamente en redes sociales, generando indignación y un llamado urgente a las autoridades.
En el video que circula en Instagram, la testigo, quien llora mientras narra el hallazgo, muestra la bolsa y dice: “Esta zarigüeya acaba de ser asesinada aquí en mi conjunto, Alicante. Miren. Y los bebés todavía están vivos, están respirando. La persona que presuntamente la violentó, la tiró entre esta bolsa, le pidió a alguien que la sacara, sin importarle si los bebés estaban vivos, y la tiró entre esta bolsa amarrada. No es justo que esto siga pasando, no es justo”. Las crías, al menos dos, fueron rescatadas por el Cuerpo de Bomberos de Girardot y luego trasladadas a la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca para recibir atención especializada, según informó la fundación animalista.
Denuncia y reacciones
Andrés Preciado, vocero de la Fundación Girardot Animalista, condenó los hechos y exigió una respuesta inmediata de la Administración Municipal. “Estas cosas en Colombia no pueden seguir pasando. Ya es momento que aquí en Colombia el maltrato hacia las zarigüeyas pare. Solicitamos a la Alcaldía de Girardot y a su alcalde Salomón Said que hagan atención urgente a este caso. El infeliz que hizo esto ya está identificado”, declaró en sus historias de Instagram. Preciado también subrayó que las zarigüeyas son fauna silvestre protegida por la ley y que su maltrato constituye un delito, y recordó el valor ecológico de estos marsupiales: “esparcen semillas, limpian el ambiente cuando un animal muere y son controladoras de plagas. O sea que vienen siendo más importantes que usted y yo, y más que todo que estos infelices que las maltratan”.
El activista pidió “atención urgente a este caso y que se le aplique la Ley Ángel a este infeliz maltratador de estas zarigüeyas. Y por favor, las entidades correspondientes, en unión con la Alcaldía de Girardot, ayuden a estos bebés que todavía están vivos”.
“Esta zarigüeya acaba de ser asesinada aquí en mi conjunto, Alicante. Miren. Y los bebés todavía están vivos, están respirando. La persona que presuntamente la violentó, la tiró entre esta bolsa, le pidió a alguien que la sacara, sin importarle si los bebés estaban vivos, y la tiró entre esta bolsa amarrada. No es justo que esto siga pasando, no es justo”.
Testigo residente del Conjunto Residencial Alicante
“Estas cosas en Colombia no pueden seguir pasando. Ya es momento que aquí en Colombia el maltrato hacia las zarigüeyas pare. Solicitamos a la Alcaldía de Girardot y a su alcalde Salomón Said que hagan atención urgente a este caso. El infeliz que hizo esto ya está identificado”.
Andrés Preciado, vocero de la Fundación Girardot Animalista
Rescate de las crías y marco legal
Las crías de zarigüeya, que sobrevivieron al ataque y al encierro en la bolsa, fueron entregadas por los residentes al Cuerpo de Bomberos de Girardot, y posteriormente quedaron bajo el cuidado de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), entidad encargada de la protección de la fauna silvestre en el departamento. El caso ocurre en un contexto crítico para estos marsupiales: según datos de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare, durante el primer semestre de 2025 se reportaron 635 zarigüeyas afectadas en distintas regiones del país, una cifra que refleja la persistencia del maltrato hacia esta especie.
La Ley Ángel, sancionada como Ley 2455 de 2025, establece penas severas para quienes cometan actos de maltrato animal. Para casos de fauna silvestre como este, la condena puede oscilar entre 32 y 56 meses de prisión, una multa de 30 a 60 salarios mínimos mensuales legales vigentes, inhabilidad especial de 2 a 5 años para ejercer profesiones relacionadas con animales y la prohibición definitiva de tenencia de animales. La Fundación Girardot Animalista ha insistido en que se aplique todo el rigor de esta normativa al responsable identificado, con el fin de enviar un mensaje claro contra la violencia hacia la fauna silvestre.
El caso ha reavivado el debate sobre la convivencia entre humanos y animales silvestres en zonas residenciales. Las zarigüeyas, únicos marsupiales de Colombia, cumplen funciones ecológicas esenciales como controladoras de plagas y dispersoras de semillas, lo que las convierte en aliadas del equilibrio ambiental. “Son más importantes que usted y yo”, reiteró Preciado, en un llamado a la conciencia ciudadana y a la acción de las autoridades locales para evitar que hechos como este se repitan.












