Juan Pablo Montoya revela detalles del accidente a 330 km/h en Silverstone

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Juan Pablo Montoya, el expiloto colombiano que supo ganar en Silverstone en 2005 con McLaren, ha lanzado una advertencia sobre los desafíos que impondrá el Gran Premio de Gran Bretaña de 2026, la novena parada de la temporada. En su pódcast MontoyAS, analizó cómo el nuevo reglamento técnico de recarga de baterías en curva obligará a replantear las estrategias en un circuito de alta velocidad, al tiempo que recordó el accidente más violento de su carrera, ocurrido en ese mismo trazado durante su etapa en Williams, cuando perdió el control a 330 km/h e impactó contra las llantas a 290 km/h.

El expiloto detalló que el punto crítico para la gestión energética estará en la segunda parte de la vuelta, donde los pilotos enfrentarán entre 30 y 40 segundos sin casi posibilidad de recargar las baterías. Montoya describió la secuencia desde Copse, que se debe tomar prácticamente a fondo, pasando por Maggots y Becketts, hasta llegar a la Hangar Straight, un tramo en el que la frenada es mínima y la exigencia energética es máxima. “El que arriesgue más se va a beneficiar. Tú puedes entrar suficientemente rápido a Maggots y Becketts y usar el superclipping entrando sin casi tocar los frenos. El que le haga el timing mejor a esto va a hacer tiempo”, explicó el piloto, anticipando que la carrera podría volverse “muy interesante” porque se verá media vuelta con pilotos superagresivos y otra media con escasez de energía, generando situaciones inéditas.

La técnica de conducción que cambia por completo

Montoya describió la complejidad del nuevo estilo de pilotaje que impone el reglamento de 2026. Señaló que ya no se trata de cargar el coche de la manera tradicional para lanzarse en las curvas, sino que ahora el piloto debe “tirarse como una loca”, pero sin acelerar, bajando cambios y rodando sin usar los pedales para controlar la trayectoria. “Estás acostumbrado a cargar el carro de una manera y tirarte de una manera. Aquí te tienes que tirar como una loca, pero no estás acelerando, sino bajando de cambio y en vez de usar el freno y acelerar para controlar, estás sin los pedales porque te toca rodar el carro”, afirmó. A pesar de las dudas sobre el espectáculo, Montoya consideró que esta limitación no lo arruinará, sino que lo transformará, pronosticando que los primeros lugares serán para Mercedes, con un tercer puesto para Ferrari.

El recuerdo imborrable del accidente en Williams

La reflexión técnica llevó a Montoya a revivir el accidente más grave de su trayectoria, ocurrido durante una simulación de clasificación con Williams en el propio Silverstone. Mientras caminaba por el circuito junto a su antiguo ingeniero, Xevi Pujolar, este le comentó: “Uy, acá casi lo matamos”. Montoya relató con crudeza cómo perdió el control del monoplaza: “Iba como a 330 km/h cuando se me fue, y cuando se enderezó el carro, ya se me había acabado la pista”. El coche voló sobre una trampa de arena elevada antes de chocar contra las llantas, y la violencia del impacto arrancó el alerón trasero sin que tocara nada, colapsó las suspensiones y desprendió el airbox, dejando el casco al descubierto. “Williams tiene ese casco”, recordó.

“Entras, levantas media acelerador y ¡gua!, se mueve el carro. Dices: ‘¿Y esto es a fondo? Ya sé que a fondo lo que pasa’”

Juan Pablo Montoya, sobre la sensación al volver a pilotar tras el accidente

La superación del trauma fue inmediata para Montoya, quien ocho días después del choque ya estaba de vuelta en Silverstone para competir. Dosificando el acelerador hasta la clasificación, el colombiano enfrentó esa prueba con la filosofía que lo caracteriza: “Tienes dos opciones: no lo haces y buscas otro trabajo, o lo haces y ya”. La anécdota quedó como testimonio de la resiliencia necesaria en el automovilismo, una lección que ahora aplica al analizar cómo los pilotos deberán adaptarse a un nuevo reglamento que, al igual que aquel accidente, pondrá a prueba los nervios y la habilidad al límite.

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