Alejandro Arbeláez Arango, gerente de la Sociedad Hidroituango, propuso adelantar una hora los relojes en Colombia como una de las medidas centrales para mitigar el riesgo de un apagón durante la inminente llegada del fenómeno de El Niño. La solicitud fue presentada al presidente electo Abelardo De la Espriella antes de su posesión, prevista para el 7 de agosto, con el objetivo de instalar de inmediato una mesa técnica que defina acciones urgentes frente a la crisis energética que se avecina. Arbeláez subrayó que el corazón energético del país, Antioquia, sería el más afectado si no se toman decisiones rápidas y coordinadas entre todos los actores del sector, incluyendo generadores, transmisores, gremios, autoridades y reguladores.
La propuesta del cambio horario, que recuerda la denominada “Hora Gaviria” aplicada durante la crisis de 1992 y 1993 en el gobierno de César Gaviria, busca aplanar la curva de consumo nocturno que actualmente se concentra entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m. Según Arbeláez, adelantar los relojes permitiría anticipar la hora pico y ganar una hora adicional de luz natural, lo que podría generar un ahorro cercano al 2% de la demanda nacional de energía. Incluso, el cambio de hábitos asociado a esta medida podría elevar los efectos hasta un 7% en la reducción del consumo. El gerente de Hidroituango advirtió que Colombia avanza hacia la tormenta perfecta para un apagón, debido a un déficit en la oferta de energía, un sistema de transmisión agotado, la falta de gas, incertidumbre jurídica y un apagón financiero que se refleja en una deuda estatal con el sector energético superior a los 9 billones de pesos. Más del 50% de las plantas térmicas del país se encuentra fuera de operación, lo que agrava aún más la situación.
La propuesta genera controversia
La idea de modificar la hora oficial no ha estado exenta de críticas. El meteorólogo Max Henríquez se mostró en desacuerdo, argumentando que el cambio horario carece de sentido en un país ubicado cerca de la línea del Ecuador, donde la variación en las horas de sol entre el día más largo y el más corto es de apenas media hora, a diferencia de Europa, donde puede alcanzar siete u ocho horas. “¿Volveremos a hacer el ridículo cambiando la hora? Somos provincianos cuando no entendemos que no somos Dinamarca, sino Cundinamarca”, expresó Henríquez en rechazo a la propuesta.
“Que se analice, de manera sensata, las lecciones aprendidas del apagón del gobierno de César Gaviria. Que se evalúe adelantar los relojes de Colombia una hora, para que la hora pico se pueda anticipar y tengamos una hora más de luz natural, logrando así aplanar la curva de consumo que hoy se concentra entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m.”
Alejandro Arbeláez Arango, gerente de la Sociedad Hidroituango
Más allá del debate sobre el horario, Arbeláez hizo un llamado a la acción inmediata, señalando que la crisis energética se ha agravado por la inacción del gobierno de Gustavo Petro, al que acusó de hacerse el ciego ante la evidencia y el sordo ante las soluciones planteadas desde hace tiempo. El gerente criticó que los intentos de articulación entre empresas del sector fueran interpretados como una posible cartelización, lo que retrasó la adopción de medidas preventivas. Entre las soluciones adicionales, Arbeláez propuso la creación de incentivos económicos para encender las termoeléctricas desde ahora y almacenar agua de cara al pico del fenómeno de El Niño, que se espera para septiembre. La Gobernación de Antioquia ya anunció la instalación de una mesa técnica departamental para abordar la problemática, mientras Arbeláez insiste en que la mesa nacional debe comenzar sus trabajos antes de la posesión del nuevo gobierno para ganar cinco semanas de trabajo. La Sociedad Hidroituango subrayó que la discusión no se limita al abastecimiento energético, sino que involucra los costos para los usuarios y la estabilidad de todo el sector, en un contexto donde la demanda ya supera la oferta disponible.












