Remesas de colombianos en exterior crecen 10,6% en el 2025

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El flujo de remesas hacia Colombia alcanzó los US$13.098 millones durante 2025, registrando un incremento del 10,6% frente a los US$11.848 millones del año anterior. Este crecimiento sostenido ha puesto a las transferencias de los colombianos en el exterior en el centro del debate económico, particularmente por su potencial para reactivar el mercado de la vivienda, un sector que enfrenta una marcada desaceleración por la reducción de subsidios, la caída en ventas de Vivienda de Interés Social (VIS) y las dificultades de acceso al crédito hipotecario. Según un análisis de Asobancaria, las remesas ya representan cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, superando incluso los ingresos generados por las exportaciones de café y la inversión extranjera directa.

El principal origen de estos recursos sigue siendo Estados Unidos, que concentra el 53,4% de las transferencias, seguido por España, Canadá, Reino Unido y Chile. El crecimiento en el envío de dinero está respaldado por un fenómeno migratorio que no cesa: cerca de un millón de personas salió de Colombia entre 2022 y 2023, y la contratación transfronteriza de trabajadores colombianos aumentó un 49% en 2025, según datos de la plataforma Deel. Casi cuatro de cada diez colombianos ocupados en Estados Unidos se desempeñan en actividades profesionales y administrativas, lo que refleja un perfil migratorio con creciente capacidad de ahorro e inversión.

El sueño de la vivienda propia desde el exterior

Los datos recogidos por Asobancaria revelan una alta conexión de los migrantes con el mercado inmobiliario colombiano. Si bien solo el 19,9% de los colombianos consultados residentes en el exterior posee vivienda en su país de residencia, un 30,4% ya ha adquirido un inmueble en Colombia, y casi el 50% manifestó su intención de comprar una propiedad en el territorio nacional. Esta demanda potencial se suma a las aspiraciones de las nuevas generaciones en el país: el 83,8% de los jóvenes colombianos afirma querer tener casa propia, de acuerdo con Camacol. En abril de 2025, las ventas a compradores internacionales representaron el 8,8% del total de transacciones, desglosado en un 6,4% de colombianos en el exterior y un 2,4% de extranjeros. En el segmento de vivienda No VIS, la participación de compradores internacionales asciende al 15,6%.

Sin embargo, el principal desafío que identifica el gremio bancario es convertir estos flujos de dinero en patrimonio inmobiliario de manera ágil y segura. Las barreras son múltiples e incluyen la compleja validación de los ingresos obtenidos fuera del país, la distancia geográfica que dificulta los trámites presenciales, y las restricciones actuales para que los migrantes accedan a créditos hipotecarios en Colombia. Asobancaria advierte que facilitar este acceso podría dinamizar sustancialmente el mercado nacional. La experiencia de México sirve como referente en la región, donde los créditos hipotecarios otorgados a migrantes han presentado niveles de morosidad significativamente menores a los de los créditos tradicionales.

Territorios de oportunidad

El análisis de Asobancaria también identifica los departamentos que más atraen a los compradores internacionales y que podrían capitalizar mejor esta tendencia. Quindío, Bolívar, Magdalena, Risaralda y Antioquia encabezan la lista de regiones preferidas para la inversión inmobiliaria desde el exterior, lo que sugiere un interés que trasciende las grandes capitales y se extiende a zonas con alto atractivo turístico y de calidad de vida. Pese al optimismo que generan las cifras, persiste una realidad que frena el mercado: el 70% de los colombianos que no planean adquirir vivienda atribuye su decisión a limitaciones económicas y financieras, lo que refuerza la necesidad de que las entidades financieras y el Gobierno diseñen mecanismos que transformen el flujo de remesas en un motor tangible de reactivación para el sector constructor.

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