Cuatro perros rescatistas colombianos, integrantes del equipo canino de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), fueron condecorados por la Presidencia de Venezuela con la Medalla al Mérito del Servicio, en reconocimiento a su labor fundamental durante las operaciones de búsqueda y rescate tras los terremotos que sacudieron al país vecino. Los caninos, identificados como Candy, Rojo, Tamy y Dastan, formaron parte del componente especial USARCOL-1, enviado desde Colombia para apoyar las labores humanitarias en las zonas más afectadas, especialmente en La Guaira, a unos 40 kilómetros de Caracas, donde los sismos del 24 de junio dejaron cerca de 3.000 víctimas mortales y provocaron el colapso de numerosos edificios.
La condecoración, otorgada por la Presidencia de Venezuela, resalta el papel esencial de estos animales en la identificación de señales de vida bajo los escombros, una tarea que optimizó las operaciones de rescate y permitió localizar a personas atrapadas en condiciones extremas. La Ungrd celebró el reconocimiento a través de sus redes sociales, destacando que «hay huellas que quedan para siempre» y que los cuatro perros fueron galardonados «por su invaluable labor durante las operaciones de búsqueda y rescate tras el terremoto en Venezuela».
Un rescate que marcó la diferencia
Entre los momentos más emotivos de la intervención del equipo colombiano se destaca el rescate de Moisés Calzadilla, un niño de 11 años que fue localizado a cuatro metros de profundidad tras permanecer dos días bajo los escombros en La Guaira. La operación, que se extendió por siete horas, requirió el uso de cámaras especiales y una comunicación verbal constante con el menor, quien finalmente fue extraído con vida. El reencuentro entre Moisés y los rescatistas colombianos se produjo en el mismo lugar del derrumbe, donde la familia del niño, encabezada por su padre Lázaro Rubio, agradeció al equipo por insistir en la búsqueda a pesar de las dificultades.
Los terremotos, que ocurrieron el 24 de junio, causaron cerca de 3.000 víctimas mortales y dejaron a miles de personas sin vivienda, especialmente en La Guaira, donde el colapso de edificios fue generalizado. Colombia movilizó al equipo USARCOL-1, integrado por especialistas y el grupo canino, como parte de la colaboración internacional con Venezuela. La Ungrd destacó que la capacidad de los perros para identificar señales de vida optimizó las operaciones humanitarias, permitiendo a los rescatistas concentrar sus esfuerzos en puntos clave donde había personas atrapadas.
Un vínculo forjado en la emergencia
Durante el rescate de Moisés Calzadilla, los rescatistas emplearon cámaras especiales y mantuvieron una comunicación verbal constante con el niño, quien sobrevivió dos días bajo los escombros. La operación, que duró siete horas, culminó con éxito cuando el menor fue extraído de una profundidad de cuatro metros. Como símbolo del vínculo forjado durante la emergencia, los rescatistas colombianos entregaron a Moisés los distintivos de sus uniformes, un gesto que quedó grabado en la memoria de todos los presentes. La Ungrd, a través de sus redes sociales, subrayó la importancia de este reconocimiento, señalando que «hay huellas que quedan para siempre» y que la condecoración es un testimonio del invaluable trabajo de estos animales en la identificación de señales de vida durante la emergencia.
«Hay huellas que quedan para siempre. Por su invaluable labor durante las operaciones de búsqueda y rescate tras el terremoto en Venezuela, Candy, Rojo, Tamy y Dastan, el componente canino del USARCOL1, fueron condecorados con la Medalla al Mérito del Servicio, un reconocimiento otorgado por la Presidencia de Venezuela.»
Ungrd, a través de sus redes sociales
La condecoración no solo resalta la capacidad de estos animales para identificar personas atrapadas bajo los escombros, sino que también pone de manifiesto la colaboración internacional entre Colombia y Venezuela en momentos de crisis. Los sismos provocaron el colapso de edificios y dejaron a miles de personas sin vivienda, especialmente en La Guaira, donde el equipo colombiano concentró sus esfuerzos. El reencuentro entre Moisés Calzadilla y los rescatistas, ocurrido en el mismo lugar del derrumbe, se convirtió en un símbolo de la solidaridad y el trabajo conjunto, donde la familia del niño, encabezada por su padre Lázaro Rubio, agradeció al equipo colombiano por su persistencia en la búsqueda, que permitió salvar una vida en medio de la tragedia.












