El presidente Gustavo Petro encendió el debate nacional al pronunciarse sobre un supuesto plan que, según revelaciones de la revista Semana, involucraría al Gobierno y a la Fiscalía para presionar al presidente electo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Abelardo de la Espriella, y concretar la captura del expresidente Álvaro Uribe. En una serie de mensajes en su cuenta oficial de X, Petro reaccionó evasivamente a la información difundida por la periodista Vicky Dávila, sin confirmar ni desmentir la existencia de dicho plan, pero lanzando una enigmática frase: “Con el sol los vampiros desaparecen”. La declaración se produce en un clima de alta tensión política, justo cuando Uribe ha sido citado a indagatoria para el 24 de julio de 2026 por su presunta responsabilidad en las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas en el norte de Antioquia, y el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.
Según el reportaje de Semana, las fuentes consultadas aseguran que ya existiría una orden de captura redactada contra el exmandatario, y que el objetivo de la supuesta maniobra sería evitar la extradición de Gustavo Petro y garantizar la continuidad de la JEP. Petro, en su reacción, desvió el foco hacia lo que denominó “centrales de inteligencia privadas de ciudadanos israelíes”, a las que acusó de haber creado algoritmos para “burlar la decisión del pueblo soberano de Colombia”. En sus publicaciones, el presidente también cuestionó: “Es más poderoso el algoritmo o la espada del Libertador”, en una aparente referencia a Simón Bolívar, y sentenció que “el pueblo es el que debe tener la palabra. Cómo persona voto porque Colombia sea independiente y soberana”. Las declaraciones de Petro no han hecho más que avivar las sospechas sobre una posible instrumentalización de la justicia, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas concretas que respalden las afirmaciones del mandatario sobre la injerencia extranjera.
El trasfondo de las investigaciones contra Uribe
La citación a indagatoria de Álvaro Uribe se enmarca en procesos judiciales que investigan su presunta vinculación con graves violaciones a los derechos humanos durante su gestión como gobernador de Antioquia y en los años previos a su presidencia. La masacre de La Granja, ocurrida en junio de 1996, dejó un saldo de cuatro campesinos asesinados, mientras que la masacre de El Aro, en 1997, fue perpetrada por el Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y resultó en la tortura y asesinato de más de quince personas, la destrucción del pueblo y el desplazamiento masivo de sus habitantes. A estos hechos se suma el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle, ocurrido el 27 de febrero de 1998, quien había denunciado los nexos de paramilitares con la fuerza pública y políticos locales. Además, la Hacienda Guacharacas, propiedad de la familia Uribe Vélez, habría servido como base de operaciones y centro de entrenamiento del Bloque Metro de las AUC, según testimonios de exintegrantes paramilitares y trabajadores del lugar, que señalan una posible facilitación o financiación por parte de Álvaro y Santiago Uribe.
En medio de este escenario, el expresidente Álvaro Uribe ha guardado silencio sobre el supuesto plan de captura denunciado por Semana, pero sí se pronunció en redes sociales para agradecer las muestras de apoyo que ha recibido. “Agradezco de corazón los mensajes de tantas personas, sus oraciones. Estoy muy conmovido. Perdónenme por favor la falta de respuesta de mensajes, confieso que no he alcanzado en los últimos meses. No ha sido pereza ni indiferencia”, escribió Uribe en X, en un mensaje que algunos interpretan como un gesto de fortaleza ante la arremetida judicial que enfrenta. Mientras tanto, las revelaciones de Semana y la reacción del presidente Petro han polarizado aún más el clima político del país, dejando en el aire la pregunta sobre si la justicia colombiana está siendo utilizada como herramienta de presión o si, por el contrario, se enfrenta a una defensa desesperada por parte de quienes se sienten amenazados por el avance de las investigaciones.












