Las declaraciones del brigadier general Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, generaron una fuerte polémica durante el fin de semana del 4 y 5 de julio, al afirmar que “cada quien es dueño de su miedo” en referencia al cierre masivo de establecimientos comerciales que se registró en la capital del Atlántico y municipios como Soledad, ante las amenazas atribuidas a bandas extorsionistas. El oficial, en entrevista con el periodista Jorge Cura en Emisora Atlántico, sostuvo que la decisión de los comerciantes de cerrar sus negocios era respetable, y que desde la institución no podían decir algo diferente. Sin embargo, la frase fue interpretada como una respuesta poco empática ante una crisis de seguridad que mantiene a la ciudadanía en vilo.
Pese a que la Policía desplegó operativos y aumentó la presencia en las calles durante ese fin de semana, el temor se impuso y cientos de comercios permanecieron con las puertas cerradas. Las amenazas, difundidas por estructuras criminales que buscan imponer condiciones en distintas zonas del Atlántico, fueron el detonante de una jornada que evidenció la desconfianza ciudadana hacia las garantías de seguridad. En los primeros seis meses de 2026, el departamento registró 670 homicidios, una cifra que contrasta con los 411 casos reportados en el Cauca durante el mismo periodo, lo que refleja la gravedad de la violencia en la región Caribe.
Asesinato de un comerciante en Soledad
La tensión escaló aún más el lunes 6 de julio, cuando fue asesinado el comerciante Abersio Medrano Ramos, oriundo de Turbo, Antioquia, propietario de una comercializadora de pollos en el municipio de Soledad. Familiares informaron que la víctima había recibido amenazas relacionadas con el presunto incumplimiento de una exigencia extorsiva. El caso, que está bajo investigación, se suma a una alarmante ola de violencia que golpea al comercio local y que ha llevado a los propietarios a clamar por mayor protección y medidas efectivas por parte de las autoridades. El crimen ocurrió apenas un día después del cierre masivo de negocios, lo que profundizó la percepción de inseguridad y puso en entredicho la efectividad de los operativos policiales.
«Yo pienso que cada quien es dueño de su miedo, eso es respetable, y ni más faltaba nosotros poder decir algo diferente»
Brigadier General Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en entrevista con Emisora Atlántico
Las críticas a la declaración del brigadier general Camelo no se hicieron esperar. Mientras desde la institución sostienen que se desplegaron todas las medidas disponibles para contener la amenaza extorsiva, comerciantes y ciudadanos reclaman que las palabras del oficial reflejan una desconexión con la realidad que viven a diario quienes son blanco de las bandas criminales. El cierre masivo del fin de semana, sumado al asesinato de Medrano Ramos, deja en evidencia que, a pesar de los operativos, persiste un vacío en la protección efectiva de la población civil, y que el miedo, lejos de ser una elección individual, se ha convertido en una consecuencia inevitable de una crisis de seguridad que urge ser atendida con acciones contundentes y un discurso que no minimice el padecimiento de las víctimas.












