Cabecilla del Clan del Golfo ordenó construir mansiones en Antioquia mientras negociaba paz

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Un escándalo sacude el proceso de paz total que adelanta el Gobierno Nacional, luego de que se revelaran unos audios en los que Jhobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo’, máximo cabecilla del Clan del Golfo o autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), da instrucciones precisas a su hermana para construir mansiones de lujo con piscina en el departamento de Antioquia, utilizando presuntamente dinero del narcotráfico. Las grabaciones, obtenidas por la Fiscalía General de la Nación y difundidas por el noticiero Noticentro 1, exponen una presunta red de lavado de activos y enriquecimiento ilícito operada desde el seno familiar del líder criminal, justo en el momento en que este participaba en las negociaciones de paz.

En las conversaciones, alias ‘Chiquito Malo’ se dirige a su hermana, identificada como Ingrid Paola Ávila, alias ‘La Patrona’, y le ordena gestionar los pagos para la adecuación de varias propiedades con un contacto conocido como ‘Patilla’. Las instrucciones son explícitas y revelan un total desprecio por la legalidad, evidenciando cómo el cabecilla manejaba los recursos ilícitos como si se tratara de un negocio legítimo. En uno de los audios, ‘Chiquito Malo’ manifiesta: “Bueno, mija, póngale cuidado: lo de esa piscina, hagan arreglar eso. Pídale la plata allá a Patilla y que anote bien anotado; que anote usted y que anote él. Pídale resumen de la totalidad que tenga allá y, por ahí derecho, sacan eso. Lo mismo para el arreglo de la casa donde están los muchachos también: hagan arreglar todo eso. Valga poquito o valga bastante, toca arreglar esas cosas; saque esos gastos de allá”. La orden es clara: la hermana debe actuar como una administradora de los dineros ilegales, llevando una contabilidad paralela para justificar los gastos de las lujosas remodelaciones.

La red familiar del narcotráfico

Los audios no solo comprometen a ‘Chiquito Malo’, sino que ponen en evidencia una estructura criminal que utilizaba a sus familiares más cercanos para manejar las finanzas ilícitas. Alias ‘La Patrona’ aparece como la persona de confianza para gestionar los pagos a proveedores y contratistas, mientras que el contacto ‘Patilla’ funge como una especie de pagador o gestor de los fondos. En otra de las grabaciones, el máximo cabecilla del Clan del Golfo también se refiere a la necesidad de conseguir una vivienda para una mujer a la que llama “la niña”, un familiar o allegada aún no identificada por las autoridades, y deja entrever su forma de operar: “Que le dé unos diítas, para ver si de pronto le conseguimos un apartamento o una casita, más bien propia de la niña, y después se alquila la otra. Pero que dé tiempito, que esto no es cagar, regar mierda y soplar, y que vuelen billetes de 50; toca es meter el culo también (sic)”. La frase, cargada de vulgaridad y cinismo, revela una lógica de gestión de recursos donde la paciencia y la discreción son tan importantes como la violencia.

«Que dé tiempito, que esto no es cagar, regar mierda y soplar, y que vuelen billetes de 50; toca es meter el culo también»

Alias ‘Chiquito Malo’, en audio revelado por Noticentro 1

El contenido de los audios representa un duro golpe a la credibilidad del proceso de paz total, ya que pone en tela de juicio la voluntad real de desmovilización y sometimiento a la justicia de los cabecillas del Clan del Golfo. Mientras ‘Chiquito Malo’ se sentaba a negociar con el Gobierno, su hermana, por orden expresa de él, construía mansiones con piscina y mejoraba propiedades para sus lugartenientes, todo con los réditos del narcotráfico. La Fiscalía deberá ahora determinar el alcance de esta red de lavado de activos y si estos hechos constituyen una violación a los términos de la negociación. La revelación de estos audios no solo desnuda la hipocresía de uno de los hombres más buscados del país, sino que siembra serias dudas sobre la viabilidad de un proceso de paz con una organización que, mientras negocia, sigue operando su maquinaria criminal como de costumbre.

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