En un informe confidencial que ha sacudido los cimientos de la industria de defensa nacional, las Fuerzas Militares de Colombia alertaron al Ministerio de Defensa y al presidente Gustavo Petro sobre graves fallas técnicas y de seguridad en el fusil Jaguar, el primer fusil largo de diseño y fabricación colombiana desarrollado por la estatal Indumil. El documento, obtenido recientemente por La FM, advierte que el arma presenta detonaciones fuera de recámara, fragilidad estructural y riesgos en el sistema de fijación del cañón, lo que impide su uso en combate. La alerta surge tras mesas técnicas interinstitucionales y pruebas realizadas en el Fuerte Militar de Tolemaida que dejaron como saldo a dos militares heridos.
Un prototipo con más de 26 piezas plásticas
El fusil Jaguar, que ha sido promovido por el Gobierno de Gustavo Petro como un avance en soberanía industrial y tecnológica, está fabricado en un 65 por ciento de polímeros y cuenta con 26 piezas plásticas, lo que lo convertiría en el único fusil plástico del mundo, según expertos. Sin embargo, el informe de las Fuerzas Militares es contundente al señalar que «varias de estas observaciones tienen incidencia directa sobre la seguridad del usuario y requieren acciones correctivas, antes de considerar una incorporación masiva al servicio». Entre los problemas detectados se incluyen fallas de acerrojamiento que provocan detonaciones fuera de recámara, recalentamiento excesivo del guardamano durante fuego sostenido, deficiencias en marcación e identificación del arma, y fragilidad de elementos de puntería y otros componentes.
El costo de la soberanía
La evaluación económica comparativa presentada en el informe revela que el fusil M4A1, adquirido a través del programa FMS, representa un ahorro estimado de 221.054.955.000 pesos, lo que equivale a una optimización del 34 por ciento frente al Jaguar. Mientras Indumil fijó un precio unitario de 9 millones 600 mil pesos por fusil y un presupuesto de primera producción de 96 mil millones de pesos para 13 mil unidades, el Ejército Nacional desmintió que exista una orden de compra de esa magnitud y negó que haya presupuesto asignado para 2025 o 2026. «No ha realizado ningún requerimiento de fusil Jaguar teniendo en cuenta que es un prototipo, que todavía no cuenta con las certificaciones y estándares requeridos», afirmó la institución castrense.
«Nosotros le hemos dicho a las Fuerzas que les aseguramos su funcionalidad, les damos los dos años de garantía que están previstos para cualquier producto de la industria. Los dos años son los típicos de cualquier industria en el mundo, pero además, para que protejamos el recurso desde el punto de vista fiscal, para que quien firme el contrato no sienta que está generando un riesgo fiscal para el país y para la Fuerza, estamos dando una garantía extendida de ocho años»
Juan Carlos Mazo Giraldo, presidente de Indumil
Un arma sin avales internacionales
El fusil Jaguar, que utiliza un cañón de origen israelí debido a que Colombia no puede producirlo, no cuenta con los avales internacionales necesarios para uso oficial. Las Fuerzas Militares concluyeron en su informe que el arma «requiere ajustes estructurales, funcionales y de materiales» antes de considerar su compra en masa. A pesar de ser un prototipo que pesa un 15 por ciento menos que el fusil Galil ACE, las fallas detectadas durante las pruebas en Tolemaida, que incluyeron lesiones a dos militares, han generado serias dudas sobre su viabilidad operativa. El documento final de las Fuerzas Militares advierte que el fusil Jaguar necesita acciones correctivas inmediatas antes de cualquier incorporación masiva, dejando en el aire el futuro del proyecto bandera de la industria de defensa colombiana.












