Presidencia declina autorizar cambio de sede para posesión de De la Espriella

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En una jugada que promete redefinir el tradicional ritual de la transmisión del mando presidencial, el equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella solicitó formalmente al Congreso de la República evaluar la viabilidad de trasladar la ceremonia de posesión del 7 de agosto de 2026 a un lugar distinto al Capitolio Nacional. La petición, hecha pública el viernes 10 de julio de 2026, fue enviada el día anterior, 9 de julio, mediante una carta firmada por Mariana Pacheco Montes, coordinadora de empalme del sector Relaciones Exteriores en representación del mandatario electo. Paralelamente, la Presidencia de la República, en cabeza de Gustavo Petro, respondió que no tiene competencia para autorizar ese cambio.

La misiva, dirigida a los secretarios del Senado, Diego Alejandro González, y de la Cámara de Representantes, Jaime Luis Lacouture, busca que el acto de posesión se realice en una guarnición militar, fuera de la capital colombiana. En el documento, según pudo conocer este diario, se advierte sobre la urgencia de la respuesta: «Se agradece que la respuesta a esta solicitud se emita con la mayor prontitud, dado que la preparación logística y protocolar de la ceremonia de posesión requiere definiciones previas a la fecha de instalación del nuevo Congreso», programada para el 20 de julio de 2026. El equipo de empalme invocó los artículos 140 de la Constitución y la Ley 5 de 1992, que facultan al Congreso a trasladar su sede mediante acuerdo entre cámaras, especialmente en casos de perturbación del orden público.

La respuesta de Presidencia y el marco legal

La respuesta del Gobierno saliente no se hizo esperar. José Raúl Moreno, jefe de Despacho Presidencial de Gustavo Petro, firmó una carta en la que zanjó cualquier expectativa de que el Ejecutivo pudiera intervenir en la decisión. «Esta Jefatura de Despacho no tiene competencia para autorizar, avalar ni gestionar que la ceremonia de posesión se realice en una instalación militar o en cualquier sede distinta al Capitolio Nacional», afirmó tajantemente. La Presidencia argumenta que la posesión debe cumplirse ante el Congreso en el Capitolio Nacional, según lo estipulado en el artículo 192 de la Constitución y reglamentado por el Decreto 770 de 1982 y la Ley 5 de 1992, a menos que exista una perturbación del orden público que justifique el traslado, una decisión que solo compete al Legislativo.

«Se agradece que la respuesta a esta solicitud se emita con la mayor prontitud, dado que la preparación logística y protocolar de la ceremonia de posesión requiere definiciones previas a la fecha de instalación del nuevo Congreso»

Carta del equipo de empalme firmada por Mariana Pacheco Montes

El debate de fondo no es menor. Mientras el presidente electo Abelardo de la Espriella plantea una transmisión de mando en instalaciones militares, la respuesta de Presidencia aclara que la transmisión de mando comprende no solo la ceremonia ante el Congreso, sino también la despedida del mandatario saliente en la Casa de Nariño, el saludo a misiones extranjeras y la recepción oficial. La solicitud del equipo de empalme también pide respuesta precisa sobre tres puntos clave, aunque aún no se han detallado públicamente, en un intento por despejar las dudas logísticas antes de que se instale el nuevo Congreso el 20 de julio de 2026.

«Esta Jefatura de Despacho no tiene competencia para autorizar, avalar ni gestionar que la ceremonia de posesión se realice en una instalación militar o en cualquier sede distinta al Capitolio Nacional»

José Raúl Moreno, jefe de Despacho Presidencial

Ahora, la pelota está en el tejado del Congreso. La Constitución, en su artículo 140, y la Ley 5 de 1992 permiten que el Legislativo traslade su sede mediante un acuerdo entre las dos cámaras, pero únicamente por perturbación del orden público. Con la fecha de la posesión cada vez más cerca, el 7 de agosto de 2026, y la instalación del nuevo Congreso programada para el 20 de julio, el tiempo apremia para que el Legislativo tome una decisión que podría cambiar el rostro de uno de los rituales democráticos más emblemáticos del país.

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