Gobierno de Espriella anuncia reforma tributaria y fracking para enfrentar crisis fiscal

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El panorama fiscal que heredará el gobierno del presidente electo Abelardo de la Esprilla es, sin duda, el más complejo de la historia reciente de Colombia. Con una deuda neta que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) proyecta para este año en el 61% del PIB, el nivel más alto jamás registrado, el designado ministro de Hacienda, Miguel Gómez, ha comenzado a delinear las estrategias de choque. En una entrevista concedida al diario El Tiempo, Gómez anticipó que la administración entrante impulsará una reforma tributaria de carácter estructural, buscando ir más allá de simples “parchecitos” para sanear las finanzas públicas. El paquete de medidas incluye la reactivación del sector minero-energético, con el fracking como eje central, y el estudio de la eliminación gradual del impuesto del 4×1.000 para las personas naturales.

El diagnóstico del futuro jefe de la cartera de Hacienda es severo. Según Gómez, la situación fiscal requiere de cirugía mayor. Un punto crítico es el gasto tributario, que representa más del 8% del PIB, la cifra más alta de toda América Latina. Este rubro incluye deducciones, exenciones y tratamientos especiales que, en su opinión, deben ser revisados a fondo. “Algunas de esas deducciones o exenciones se justifican porque tienen impacto social; sin embargo, otras ya cumplieron su objetivo y esos sectores están consolidados y pueden volar solos”, afirmó el funcionario, agregando que es imperativo retomar la discusión sobre quién realmente necesita las ayudas del Estado. En esta línea, la reforma buscará ser sistémica, aunque se ha descartado que la canasta familiar sufra modificaciones, y también se analizarán los impuestos a los alimentos ultraprocesados, al tiempo que se ha asegurado que las pensiones no serán gravadas.

Eliminación del 4×1.000 y fracking en la mira

Una de las propuestas que más expectativa genera es el estudio para eliminar el gravamen a los movimientos financieros, conocido como 4×1.000. Gómez fue cauto, pero dio una luz de esperanza para los ciudadanos de a pie. “Estamos estudiando la viabilidad de comenzar a eliminarlo para las personas naturales, pero no es un compromiso”, declaró. Esta medida, que afecta directamente a millones de colombianos, se suma a la promesa de una reactivación agresiva del sector minero-energético. El designado ministro fue contundente al calificar las políticas del gobierno saliente como un “castigo inmenso” para la industria. “Entre los ‘ecópatas’, es decir, los ambientalistas extremistas, y el desorden populista de las consultas, conseguir una licencia puede tardar hasta 10 o 15 años”, criticó Gómez, quien anunció que la nueva administración autorizará el fracking, pero con un enfoque de responsabilidad ambiental, denominado por él como “fracking ambiental”.

“Eso es lo primero que tenemos que hacer y vamos a autorizar el fracking ambiental, es decir, con responsabilidad ambiental”.

Miguel Gómez, designado ministro de Hacienda

La estrategia para la deuda pública no será una renegociación, sino un “re-perfilamiento” de los vencimientos. Gómez explicó que la idea es sustituir las obligaciones de corto plazo, que a altas tasas presionan la caja del Estado, por otras a plazos más largos y con costos más bajos. Este plan de ajuste fiscal se complementará con un fortalecimiento de las relaciones con organismos multilaterales como el FMI, el BID, la CAF y el Banco Mundial. En cuanto a la política monetaria, aunque se mostró partidario de una reducción en las tasas de interés del Banco de la República, fue enfático en que la inflación no cede y que la economía se encuentra “recalentada” por el excesivo gasto del gobierno saliente, por lo que se debe respetar la autonomía de la autoridad monetaria.

Salario mínimo y formalización

El futuro ministro también se refirió a la política salarial, a la que calificó de “populista” durante el gobierno anterior. Criticó el aumento del salario mínimo de este año, que cuadruplicó la inflación, y aseguró que estas alzas por encima de la productividad terminan generando inflación y pérdida del poder adquisitivo para los más pobres. Gómez descartó tajantemente repetir incrementos de esa magnitud. “El nuevo gobierno no será irresponsable. Subir el mínimo cuatro veces la inflación genera un efecto inmenso y en cascada”, puntualizó, vinculando la discusión del salario mínimo a la productividad de la economía. Esta posición se enfrenta a una realidad ineludible: el 55% de los ocupados en Colombia se encuentra en la informalidad laboral, lo que, según Gómez, hace muy difícil ampliar la base de contribuyentes del impuesto sobre la renta para personas naturales.

“La política salarial ha sido manejada en estos años con una gran dosis de populismo. Se han subido los salarios muy por encima de la productividad. Los aumentos excesivos se traducen en inflación y en pérdida del poder adquisitivo de los más pobres”.

Miguel Gómez, designado ministro de Hacienda

En el horizonte del nuevo gobierno está la meta de crecimiento económico planteada por el presidente electo Abelardo de la Espriella de hasta el 7%. Gómez replicó la idea de que una economía que no crece no logra derrotar la pobreza y, parafraseando al mandatario, afirmó que “se trata de que haya más ricos para que haya menos pobres”. Para lograrlo, se apuesta a la reactivación del sector energético. El designado ministro aseguró que Ecopetrol se ha debilitado en los últimos cuatro años, con reservas de petróleo estancadas y una caída en las de gas, en un contexto donde Colombia importa el 30% del gas que consume. El fracking, la reforma tributaria y un manejo austero del gasto público se perfilan, así, como los tres pilares sobre los que se sostendrá la política económica del gobierno de Abelardo de la Espriella, en su intento por estabilizar las cuentas fiscales más golpeadas de la historia del país.

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