El designado ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo de la Espriella, Miguel Gómez, reveló en una entrevista con El Tiempo las líneas maestras de la política económica que implementará la nueva administración. Entre los anuncios más destacados se encuentra una reforma tributaria estructural que revisará a fondo las deducciones, exenciones y tratamientos especiales, cuyo costo fiscal supera el 8% del Producto Interno Bruto, la cifra más alta de América Latina. Gómez señaló que muchas de esas exenciones ya cumplieron su objetivo y que sectores consolidados pueden prescindir del apoyo estatal, aunque advirtió que la canasta básica no sufriría modificaciones.
El equipo económico entrante también contempla la eliminación gradual del impuesto del 4×1.000 para personas naturales, aunque el propio Gómez aclaró que aún no es un compromiso firme y que están estudiando su viabilidad. En materia de política salarial, el designado ministro fue categórico al descartar incrementos del salario mínimo como los del año anterior, cuando se subió cuatro veces la inflación, generando un efecto en cascada sobre múltiples sectores. “El nuevo gobierno no será irresponsable”, afirmó, al tiempo que criticó la política salarial del gobierno saliente por su dosis de populismo.
Reactivación minero-energética y fracking con responsabilidad ambiental
Uno de los ejes centrales del plan económico es la reactivación del sector minero-energético. Gómez denunció que el gobierno anterior debilitó a Ecopetrol, dejando las reservas de petróleo estancadas y las de gas en caída, al punto de que Colombia importa el 30% del gas que consume. Para retomar la independencia energética, anunció que se reanudará la perforación de pozos petroleros y se autorizará el fracking, pero “con responsabilidad ambiental”. El funcionario responsabilizó a los “ecópatas” y al “desorden populista de las consultas” por hacer prácticamente imposible la minería en el país.
En cuanto a la deuda pública, que se proyecta en el 61% del PIB, el nivel más alto de la historia, Gómez explicó que aplicarán un reperfilamiento, es decir, sustituir vencimientos de corto plazo con tasas elevadas por obligaciones a plazos más largos y costos más bajos. Adicionalmente, se fortalecerán las relaciones con organismos multilaterales como el FMI, el BID, la CAF y el Banco Mundial. “Uno no puede descuidar sus fuentes de financiación”, señaló el designado ministro.
“Algunas de esas deducciones o exenciones se justifican porque tienen impacto social; sin embargo, otras ya cumplieron su objetivo y esos sectores están consolidados y pueden volar solos. Debemos retomar la discusión de quién realmente necesita las ayudas del Estado y quién no”.
Miguel Gómez, designado ministro de Hacienda
Gómez se mostró partidario de una reducción de las tasas de interés, pero insistió en que debe respetarse la autonomía del Banco de la República y que las discusiones deben manejarse institucionalmente, no en los medios de comunicación. Sobre la meta de crecimiento del 7% planteada por el presidente electo, aseguró que “crecer más rápido es una necesidad” para derrotar la pobreza, y citó la frase de De la Espriella: “que haya más ricos para que haya menos pobres”.
Con estos anuncios, el nuevo gobierno busca enfrentar la crisis fiscal y la alta informalidad laboral, que afecta al 55% de los ocupados. Gómez descartó ampliar la base de contribuyentes del impuesto sobre la renta mientras persista ese nivel de informalidad, y reiteró que la mejor lucha contra ese flagelo no son los subsidios ni los castigos, sino una buena política laboral que promueva el empleo formal.












