La concejala de Bogotá Rocío Dussán Pérez, del Polo Democrático Alternativo y la Coalición del Pacto Histórico, encendió las alarmas tras el feminicidio de Rosa Mayerly Olaya Coronado, ocurrido el domingo 12 de julio de 2026 en la sede de Homecenter en Soacha, Cundinamarca. En una serie de publicaciones en su cuenta de la red social X, realizadas el martes 14 de julio, Dussán exigió respuestas inmediatas y acciones concretas a las autoridades, denunciando que Bogotá se ha convertido en la segunda región más peligrosa del país para las mujeres. La concejala Heidy Sánchez se sumó al reclamo, exigiendo una investigación diligente para que el crimen no quede en la impunidad.
Las cifras presentadas por Dussán revelan una escalada alarmante de la violencia feminicida en Colombia. Según datos oficiales, en 2023 se registraron 525 feminicidios en el país, cifra que se disparó a más de 800 en 2024 y se acercó a los mil casos en 2025. En Bogotá, la Secretaría Distrital de la Mujer reportó que cerca de 900 mujeres fueron víctimas de tentativa de feminicidio durante el año pasado. Entre enero y mayo de 2026, Medicina Legal realizó 1.574 valoraciones por riesgo de feminicidio, lo que representa un aumento del 75% en comparación con periodos anteriores. Lo más grave, señaló la concejala, es que según el Ministerio de Justicia solo el 23% de los casos logra una decisión de justicia, evidenciando una impunidad que protege a los agresores mientras las mujeres continúan siendo asesinadas y sus hijos quedan huérfanos.
Un patrón de violencia que se repite
El asesinato de Rosa Mayerly Olaya reabrió el debate sobre la violencia machista en espacios públicos y privados, recordando casos emblemáticos como el feminicidio de Erika Aponte, ocurrido el 14 de mayo de 2023 en el centro comercial Unicentro de Bogotá a manos de su expareja. Dussán criticó duramente la gestión del alcalde Carlos Fernando Galán, usando un juego de palabras con el eslogan de su gobierno: “Las mujeres NO caminan seguras”. La concejala cuestionó la efectividad de las rutas de atención para víctimas, señalando que, según denuncias de ciudadanas, muchas Casas de Justicia atienden solo de 7:00 a.m. a 4:00 p.m., un horario insuficiente para una violencia que no tiene horario.
«En apenas 2 años, la violencia feminicida se disparó de manera alarmante, lo más grave es que, según el Ministerio de Justicia, solo el 23% de los casos logra una decisión de justicia, la impunidad sigue protegiendo a los agresores, mientras las mujeres siguen siendo asesinadas y sus hijos quedan huérfanos.»
Rocío Dussán Pérez, concejala de Bogotá
«¿Qué más tiene que pasar para actuar? ¿Cuántas mujeres más tienen que morir para que el Estado actúe? Exigimos respuestas de Fiscalía, Policía de Bogotá, Secretaría de la Mujer, Integración Social y del alcalde Carlos Galán. La violencia no tiene horario, pero muchas Casas de Justicia sí, según víctimas atienden de 7:00 a.m. a 4:00 p.m., se necesitan rutas de atención 24/7, protección inmediata y justicia de verdad.»
Rocío Dussán Pérez, concejala de Bogotá
Heidy Sánchez, también concejala de Bogotá, se sumó a las voces de protesta y señaló que las mujeres siguen siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres, incluso en espacios donde deberían sentirse protegidas. «Cada feminicidio evidencia que la violencia machista continúa arrebatando vidas y que las medidas de prevención y protección siguen siendo insuficientes», afirmó Sánchez, quien pidió una investigación diligente para que haya justicia para Rosa y este crimen no quede en la impunidad. Las concejalas exigen respuestas directas a la Fiscalía General de la Nación, la Policía Metropolitana de Bogotá, la Secretaría Distrital de la Mujer, la Secretaría de Integración Social y al propio alcalde Galán.
Mientras tanto, el reclamo social se mantiene activo bajo la etiqueta #JusticiaParaMayerliOlaya, en una exigencia colectiva de protección inmediata y justicia de verdad para las mujeres colombianas. Las armas más usadas en estos crímenes, según los reportes, son de fuego, cortopunzantes y combustibles, y los escenarios abarcan desde la casa y la calle hasta establecimientos comerciales, como ocurrió con Rosa Mayerly Olaya, asesinada en un lugar donde, paradójicamente, muchas mujeres buscan seguridad.












