El dólar estadounidense cerró la jornada del 14 de julio en 3.246,31 pesos colombianos, registrando una caída del 0,5 % frente al cierre anterior de 3.262,68 pesos, según el reporte de cotización de Dow Jones. Este descenso se suma a una tendencia negativa que ya marcaba una variación semanal del -2,9 % y una caída anual del -15,86 %, reflejando la debilidad global de la divisa norteamericana y el fortalecimiento del peso colombiano, que en lo que va de 2025 se ha apreciado un 14 % frente al dólar.
La volatilidad actual de la tasa de cambio se sitúa en 13,25 %, apenas por encima del 13,23 % de referencia. Este comportamiento se explica por factores como el flujo de remesas, las expectativas de un posible ajuste al alza en las tasas de interés locales y la debilidad del índice DXY, que ha caído un 9 % en el año. En este contexto, el diferencial de tasas entre la Reserva Federal, que mantiene su tasa en el rango de 3,50 % a 3,75 %, y el Banco de la República, con una tasa del 9,25 %, continúa favoreciendo estrategias de carry trade que atraen capitales extranjeros hacia el mercado colombiano.
Proyección para 2026 y escenario de riesgos
El Grupo Cibest de Bancolombia proyecta que el precio promedio del dólar para 2026 será de 3.878 pesos colombianos, sustentado en la persistente debilidad global del billete verde, el flujo de remesas y la posibilidad de nuevos ajustes al alza en las tasas locales. Sin embargo, el informe citado por Valora Analitik advierte que existen riesgos que podrían presionar al alza la tasa de cambio, como la incertidumbre fiscal derivada del recorte en la calificación soberana de Colombia, el proceso electoral en curso y la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos.
El peso colombiano, emitido por el Banco de la República, circula en monedas de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos; las dos últimas son bimetálicas y presentan diseños alusivos a la biodiversidad del país, como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. Este contexto de fortaleza cambiaria y proyecciones de mediano plazo sitúa al mercado colombiano en una posición de atención para analistas e inversionistas, aunque los factores de riesgo internos y externos siguen siendo un foco de monitoreo constante.












