El secretario general del Senado, Diego González, advirtió que el presidente saliente Gustavo Petro tendría la última palabra sobre la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella en una guarnición militar, ya que la decisión práctica quedaría atada a una orden de Petro, quien ya prohibió el uso de instalaciones militares para ese acto. La declaración, emitida el martes 14 de julio, se da en medio de una creciente tensión entre el Gobierno saliente y el entrante, luego de que De la Espriella anunciara el lunes 13 de julio, en su tercera alocución, su intención de jurar el cargo en una guarnición militar en Popayán, Cauca, como un homenaje a las Fuerzas Militares. Petro respondió ese mismo día a través de un mensaje en la red social X, donde ordenó que ningún establecimiento militar sirva para una posesión presidencial, argumentando que hasta el momento del juramento él sigue siendo el comandante supremo de las fuerzas armadas.
González explicó que, incluso si los congresistas presentan una proposición para cambiar la sede del Congreso y trasladar la posesión a una guarnición militar, la orden de Petro, que ya ha restringido el acceso a esas instalaciones, deja sin herramientas al Legislativo. “Si ya no se le permite la entrada al Congreso, pues no se puede hacer absolutamente nada por parte de nosotros”, afirmó el secretario general del Senado, subrayando que la decisión final sobre el uso de los cuarteles recae en el presidente saliente. Petro, en su mensaje, fue contundente: “Ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia”. Además, recordó su autoridad sobre la fuerza pública: “Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure, y, por tanto, hasta ese momento soy el comandante supremo de las fuerzas militares; ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando este sea su comandante supremo”.
El plan A del nuevo Gobierno y las interpretaciones constitucionales
Pese a la advertencia de la Casa de Nariño, el presidente electo Abelardo de la Espriella mantiene su postura. “Pese a la posición del nefasto y delirante gobierno saliente, los colombianos pueden estar seguros de que cumpliré mi promesa. Me voy a posesionar en el sur del país, en una guarnición militar, para rendirle un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad y la institucionalidad”, declaró en su alocución del lunes. El designado ministro del Interior, Rodrigo Lara, confirmó que la posesión en una guarnición militar es el “plan A” del nuevo gobierno. “El presidente lo dijo en campaña. Él quiere una posesión que marque un símbolo de austeridad y un símbolo, al mismo tiempo, de comprensión total con los problemas de los colombianos; y un símbolo básicamente que muestre su determinación y su voluntad de recuperar la seguridad”, explicó Lara.
“Los congresistas presentarían una proposición para cambiar la sede del Congreso y posesionar al presidente, por ejemplo, en una guarnición militar. Si ya no se le permite la entrada al Congreso, pues no se puede hacer absolutamente nada por parte de nosotros”
Diego González, secretario general del Senado
El debate se apoya en interpretaciones constitucionales. El artículo 192 de la Constitución exige que la posesión se realice ante el Congreso, pero no precisa el edificio, mientras que el artículo 140 fija la sede del Congreso en la capital, sin obligar necesariamente al Capitolio Nacional. Senadores como María Fernanda Cabal han señalado que esta ambigüedad abriría la puerta a otras sedes. Sin embargo, Petro ya había ejercido su facultad como comandante en jefe en una situación similar con la espada de Simón Bolívar el 7 de agosto de 2022, lo que marca un precedente de su interpretación del control sobre los símbolos y espacios militares. La discusión incluye también la independencia del poder ejecutivo respecto a la fuerza pública: De la Espriella necesita la aprobación del Legislativo y el aval de las Fuerzas Militares, cuyo comandante en jefe sigue siendo Petro hasta el juramento. González planteó un límite operativo claro: si se restringe el acceso al Capitolio, el Congreso no puede hacer nada para cambiar el lugar. En medio de este pulso, De la Espriella también anunció en su alocución el fin de la consejería de Paz del actual Gobierno, otro gesto de ruptura con la administración saliente.












