MOE desmiente que hubiera ‘voto fusil’ en segunda vuelta de 2026

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Veintitrés días después de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026, un análisis estadístico de la Misión de Observación Electoral (MOE) ha puesto en entredicho la teoría del ‘voto fusil’ que sectores de la oposición esgrimieron para cuestionar los resultados en los que resultó electo Abelardo de la Espriella. El senador Iván Cepeda, excandidato presidencial por el progresismo, compartió en su cuenta de X las conclusiones del informe técnico titulado “La paradoja del voto cautivo”, el cual aplicó modelos de regresión lineal para examinar el comportamiento electoral en zonas rurales con presencia de grupos armados ilegales (GAI). El estudio concluye que no existe evidencia de coacción armada como factor determinante en las urnas, contradiciendo directamente las acusaciones que vincularon el aumento de votación en departamentos como Chocó, Putumayo, Nariño y Cauca con una supuesta presión de los GAI a favor de la campaña de Cepeda.

Las elecciones presidenciales de 2026 estuvieron marcadas por una polarización extrema y un resultado reñido: Abelardo de la Espriella, candidato de la extrema derecha, obtuvo 12.960.166 votos, equivalentes al 49,65 por ciento, mientras que Iván Cepeda alcanzó 12.708.312 sufragios, un 48,70 por ciento, dejando una diferencia final de 251.854 votos. Fue en este contexto de estrecho margen donde la oposición denunció un presunto ‘voto fusil’, argumentando que los grupos ilegales habrían obligado a campesinos a votar por Cepeda. Sin embargo, el informe de la MOE desmonta esa narrativa al revelar que, en municipios con control hegemónico del ELN, fue De la Espriella quien ganó en el 66 por ciento de las zonas rurales, con un promedio del 79,28 por ciento de los votos, un dato que el senador Cepeda ha calificado como clave para “la desmitificación de la alineación ideológica por coacción armada”.

El análisis de la MOE no solo desvirtúa la tesis del voto forzado, sino que también resalta un fenómeno de participación creciente en las zonas rurales del país. La participación campesina en 2026 alcanzó un 64,39 por ciento, muy por encima del 57,27 por ciento registrado en 2022 y del 52,13 por ciento de 2018. Este incremento sostenido, según la Misión, se explica en gran medida por la instalación de nuevos puestos de votación en veredas alejadas, lo que facilitó el acceso al sufragio en comunidades históricamente marginadas. El informe solo identificó comportamientos electorales atípicos en los municipios caucanos de Jambaló y Toribío, pero estos fueron atribuidos a la cohesión social indígena y al respaldo al Acuerdo de Paz, y no a la presencia de armas. La MOE hizo un llamado enfático a frenar la estigmatización contra el campesinado colombiano.

La defensa de Cepeda ante las acusaciones

El senador Iván Cepeda utilizó sus redes sociales para difundir el informe y responder a las críticas de la oposición, asegurando que la evidencia técnica despeja cualquier duda sobre la legitimidad de los comicios en las zonas rurales más afectadas por el conflicto. En su publicación, Cepeda citó textualmente las conclusiones de la MOE: “LA TESIS DEL ‘VOTO FUSIL’ QUEDA CONTROVERTIDA POR LA MOE. La paradoja del voto cautivo. Evidencia electoral y modelos de riesgo en la segunda vuelta presidencial de 2026. La Misión de Observación Electoral —MOE— presenta un análisis estadístico riguroso sobre el comportamiento del voto en la ruralidad colombiana durante la segunda vuelta presidencial de 2026”. El excandidato también destacó el hallazgo contrario a las acusaciones: que en las zonas de mayor control del ELN, el ganador fue su oponente.

«En municipios con control hegemónico del ELN, el candidato Abelardo De la Espriella ganó en el 66% de las zonas rurales con un promedio del 79,28 % de los votos, lo cual aporta a la desmitificación de la alineación ideológica por coacción armada»

Iván Cepeda, senador y excandidato presidencial

El debate en torno al ‘voto fusil’ había sido uno de los ejes de la controversia poselectoral, pero ahora, con los modelos matemáticos de regresión lineal aplicados por la MOE, la discusión se traslada al terreno de los datos. Mientras el presidente electo Abelardo de la Espriella se prepara para asumir el mando, el informe de la Misión de Observación Electoral se erige como un instrumento clave para defender la integridad del proceso en las regiones donde la sombra de los grupos armados solía ser sinónimo de sospecha. La paradoja del voto cautivo, como reza el título del estudio, revela que la realidad electoral en la Colombia rural es más compleja que las acusaciones simplistas de coacción, y que la voluntad de los campesinos, expresada en una participación récord, merece ser reconocida sin prejuicios.

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