El presidente Gustavo Petro afirmó este lunes, durante el Consejo de Ministros realizado en la Casa de Nariño, que entregará el cargo el próximo 6 de agosto a la medianoche y descartó cualquier intención de perpetuarse en el poder, en medio de sus denuncias de fraude electoral en las elecciones del 21 de junio. El mandatario aseguró que no prolongará su mandato ni con las armas de la nación ni con apoyo ciudadano, porque ello implicaría romper la Constitución y alimentar la violencia contra los jóvenes. Las declaraciones se producen cuando Abelardo De La Espriella, presidente electo, se prepara para posesionarse el 7 de agosto, y Petro ya ha anticipado que no asistirá a la ceremonia ni mantendrá reuniones de transición con su sucesor.
Petro, quien dejó las armas hace 37 años, rechazó las acusaciones de la prensa que lo califican como dictador y se reafirmó como demócrata. «Nunca he dicho que yo soy un dictador, eso se lo inventó la prensa, pero yo soy un demócrata. Yo dejé las armas hace 37 años», sostuvo el jefe de Estado. En ese contexto, el presidente reiteró su denuncia de un fraude electoral de 848.000 votos en las elecciones del 21 de junio, una cifra que, según él, fue verificada por organismos internacionales. Petro afirmó que los magistrados del Consejo Nacional Electoral cometieron un delito al acreditar a De La Espriella como presidente electo, y señaló que «no entregaron el escrutinio de claveros y entonces no hay escrutinio completo».
Transición sin encuentro ni acto formal
La transición de mando se perfila como una de las más atípicas en la historia reciente de Colombia. El presidente Petro descartó cualquier comunicación con De La Espriella y aseguró que no estará presente el 7 de agosto en ninguna parte para darle la mano. «Yo no puedo aceptar un presidente, y por eso no voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni darle la mano; allá él que lo diga, pero él sabe por qué, porque eso es un fraude», manifestó. Por su parte, De La Espriella propuso que el acto de entrega del mando se realice en una guarnición militar fuera de Bogotá y no en la Casa de Nariño, lo que evidencia la ruptura total del protocolo tradicional.
En sus redes sociales, el presidente fue contundente al afirmar que la acreditación de De La Espriella por parte del CNE constituye un delito. «Lo cierto es que yo termino el 6 de agosto. Si prolongo ese mandato con ayuda de las armas de la nación y otras que la ciudadanía pondría, no estoy en el camino correcto porque prolongo la violencia contra jóvenes que no tienen la culpa», escribió Petro, dejando claro que su salida será estrictamente constitucional, pese a su firme convicción de que hubo irregularidades electorales.
«No es el fraude monumental de cuatro o cinco millones, que sería fácil de encontrar. No. Es un fraude que yo creo que es de 848.000 votos»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario también señaló que el fraude denunciado fue verificado por organismos internacionales, aunque no ofreció detalles adicionales. Con su salida programada para la medianoche del 6 de agosto, Petro dejará el poder sin haber aceptado el resultado electoral y sin haber participado en el ritual de entrega de la Casa de Nariño, un hecho sin precedentes en la historia democrática del país.












