Una revelación ha conmovido a la comunidad de Bucaramanga y a los colombianos en Estados Unidos: Joan Sebastián Durán Guerrero, el joven bumangués asesinado por un agente del ICE en Maine, prestó servicio militar en la guardia presidencial durante el gobierno de Iván Duque antes de migrar hacia el norte. El dato fue dado a conocer por Nady de Ayala, vecina del barrio La Victoria, durante una velatón realizada la noche del martes 14 de julio en homenaje al joven de 27 años. La noticia ha agregado una capa de estupor al caso, pues Durán, quien había servido en la Casa de Nariño, terminó siendo víctima de un operativo migratorio en Biddeford, Maine, la mañana del lunes 13 de julio.
La vecina, que reside en el primer piso de la misma vivienda donde Durán ocupaba el segundo piso, relató a Bluradio que conoce a Sebastián desde siempre. “Lo vi graduarse de bachiller, prestó el servicio militar en la guardia presidencial, en el gobierno de (Iván) Duque”, declaró. Según su testimonio, tras cumplir con esa labor, el joven regresó a Bucaramanga y empezó a trabajar en lo que le saliera. Antes de emprender el viaje a Estados Unidos, Durán se desempeñó como enfermero en la capital santandereana, una profesión que abandonó cuando decidió buscar mejores oportunidades económicas en el extranjero.
Un proyecto de vida truncado
Joan Sebastián Durán Guerrero migró a Estados Unidos hace aproximadamente dos o tres años, junto con su esposa y su hija, que entonces era recién nacida y hoy tiene tres años. En territorio estadounidense trabajaba en labores de aseo en una veterinaria y realizaba domicilios para sostener a su familia. La familia sostiene que Durán contaba con autorización para trabajar y con número de seguro social, lo que contrasta con la versión oficial del ICE sobre su situación migratoria. Su tío, Wilson Guerrero, reveló que había hablado con él por videollamada el domingo anterior al crimen y lo notó optimista y lleno de ilusiones. “Él tenía mucha ilusión para mejorar su parte económica, para ayudar a los papás. Estaba feliz que le estaba yendo muy bien”, contó el familiar.
La hermana de la víctima, Angie Carolina Durán Guerrero, describió a su hermano como una persona honrada, criada en una familia con valores. “Muchacho juicioso dedicado a su esposa, a su hija, buen hermano, buen tío, sobre todo buen hijo”, expresó durante el homenaje en el barrio La Victoria. En ese mismo lugar, el vecino Teo Guerra clamó por justicia: “Pedimos justicia, que no se vuelva a cometer esto y que pare, por Dios, el presidente Trump, que pare esta matazón”. Las velatones en Bucaramanga se replicaron en varias ciudades de Estados Unidos, donde grupos de colombianos y defensores de migrantes protestaron contra las acciones del ICE tras el asesinato.
“A Sebastián lo conozco desde siempre. Él vive en el segundo piso de la casa. Nosotros estamos acá en el primero y conocí a Sebastián. Lo vi graduarse de bachiller, prestó el servicio militar en la guardia presidencial, en el gobierno de (Iván) Duque. Luego regresó nuevamente acá, empezó a trabajar en lo que le saliera”.
Nady de Ayala, vecina de Joan Sebastián Durán en Bucaramanga
El contexto migratorio
El caso de Durán Guerrero se inscribe en un contexto de creciente endurecimiento migratorio en Estados Unidos. Según datos de Migración Colombia citados en el informe, Estados Unidos concentró el 33% de las salidas de connacionales entre 2014 y marzo de 2026, lo que evidencia la magnitud del flujo migratorio colombiano hacia ese país. La familia del joven asesinado ha insistido en que su estatus era regular y que el operativo en el que perdió la vida fue desproporcionado. Mientras tanto, el Gobierno colombiano ha solicitado una investigación exhaustiva a las autoridades estadounidenses.
La muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero ha reabierto el debate sobre los abusos de poder de los agentes migratorios en Estados Unidos y ha puesto rostro humano a las estadísticas. En las calles de Bucaramanga, sus vecinos aún recuerdan al joven que soñaba con un futuro mejor y que, antes de partir, vistió el uniforme de la guardia presidencial colombiana. Ahora, su memoria es bandera de una lucha que trasciende fronteras.












