Hurto de motos y violencia intrafamiliar se disparan en la noche bogotana

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La inseguridad nocturna en Bogotá registró un alarmante incremento durante los primeros meses de 2026, según un diagnóstico presentado por el concejal Julián Sastoque, de la Alianza Verde, en un debate de control político realizado en el Concejo de la ciudad. Las cifras, que comparan el periodo entre enero y mayo de 2026 con el mismo lapso de 2025, revelan aumentos significativos en delitos como el hurto de motocicletas, que se disparó un 64,2 por ciento durante la madrugada, y la violencia intrafamiliar, que creció un 45,7 por ciento en la noche y un 33,5 por ciento en la madrugada. El concejal, autor del proyecto de acuerdo Rumba Segura aprobado a principios de año, alertó que la tendencia es crítica y exige un cambio urgente en la estrategia de seguridad para la capital.

El diagnóstico, basado en cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad, la Secretaría de Gobierno y la línea 123, muestra que las lesiones personales aumentaron un 42,4 por ciento en la madrugada y un 26 por ciento en la noche, mientras que el hurto a residencias subió un 21,4 por ciento en la noche y un 20,5 por ciento en la madrugada. Los homicidios en la madrugada registraron un incremento del 1,9 por ciento y el hurto de automotores del 0,9 por ciento. Asimismo, las llamadas a la línea 123 por explosivos crecieron un 48,22 por ciento en la noche y un 37,23 por ciento en la madrugada entre 2024 y 2025, periodo en el que también aumentaron las alertas por narcóticos en madrugada (18,9 por ciento) y los reportes por secuestro en noche (26,2 por ciento). Las quejas por ruido se dispararon un 38,81 por ciento en la noche y un 28,85 por ciento en la madrugada en el mismo lapso.

Seis localidades concentran más de la mitad de la vida nocturna

El concejal Sastoque identificó que seis localidades agrupan la mayor actividad de establecimientos nocturnos y, a la vez, los peores indicadores de inseguridad. De las 7.542 empresas nocturnas registradas en Bogotá, 4.332 se ubican en Usaquén (1.125), Suba (881), Kennedy (772), Engativá (576), Chapinero (551) y Teusaquillo (427). La coincidencia geográfica entre la alta concentración de bares, discotecas, gastrobares y cafés con el aumento de delitos de alto impacto evidencia, según Sastoque, la necesidad de políticas públicas focalizadas. A esto se suma que el 54 por ciento de los hurtos a personas ocurre en la noche y la madrugada, lo que refuerza que esa franja horaria es la de mayor exposición ciudadana.

El diagnóstico también reveló una débil respuesta institucional durante la noche: entre enero y mayo de 2026, los gestores del orden realizaron apenas 37 operativos nocturnos, de los cuales el 72,97 por ciento consistió en verificación o suspensión de establecimientos. Para el concejal, esta cifra es insuficiente frente a la magnitud del problema. “Si no cambiamos la estrategia de seguridad nocturna, seguiremos viendo estos números crecer mes a mes, afectando el comercio, el empleo, la educación y la cultura”, advirtió Sastoque en su intervención ante el Concejo.

“Si no cambiamos la estrategia de seguridad nocturna, seguiremos viendo estos números crecer mes a mes, afectando el comercio, el empleo, la educación y la cultura”.

Julián Sastoque, concejal de Bogotá (Alianza Verde)

Rumba Segura, la apuesta para contener la crisis

Frente a este panorama, el proyecto de acuerdo Rumba Segura, impulsado por Sastoque y aprobado a inicios de 2026, busca incentivar a los establecimientos nocturnos que se comprometan con la seguridad, la convivencia, la prevención de violencias de género, la reducción de ruido, el cuidado del espacio público, la accesibilidad y la inclusión laboral. A cambio, los negocios adheridos podrán acceder a beneficios como ampliación de horarios, estímulos culturales, económicos y turísticos, y visibilidad en campañas oficiales. La iniciativa pretende que la oferta de entretenimiento nocturno crezca en un entorno más seguro, pero los datos del diagnóstico indican que, sin un acompañamiento efectivo de las autoridades, la tendencia delictiva continuará en ascenso. El debate dejó claro que la ciudad enfrenta el desafío de adaptar su respuesta institucional a una realidad de vida nocturna cada vez más activa y con mayores riesgos para los ciudadanos.

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