Feminicidio en Soacha, Cundinamarca: acoso persistente sin vínculo afectivo

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Un feminicidio ocurrido en un Homecenter de Soacha ha conmocionado al país por una particularidad que desmonta mitos arraigados: la víctima, Rosa Mayerly Olaya Coronado, colaboradora del establecimiento, y su agresor, Óscar Giovanny Marulanda, nunca sostuvieron una relación sentimental. Según la reconstrucción de la Fiscalía, el crimen fue precedido por meses de acoso persistente, conocido como stalking, que inició después de que la mujer rechazara los intentos de Marulanda por entablar un vínculo afectivo. El ataque final ocurrió con arma cortopunzante dentro de la misma sede del Homecenter, ubicada en el municipio de Soacha, vecino a Bogotá.

El caso ha sido analizado por la psicóloga forense Sara Gómez Arciniegas, especialista en delitos sexuales y violencia intrafamiliar, quien publicó el miércoles 15 de julio de 2026 en su cuenta de Instagram un detallado informe sobre el patrón de violencia. Gómez Arciniegas explicó que el agresor desarrolló una conducta sistemática de vigilancia, seguimiento y hostigamiento durante varios meses, escalando progresivamente hasta la agresión letal. “La evidencia muestra que estas conductas pueden representar un importante factor de riesgo para futuras formas de violencia”, advirtió la experta.

El rechazo como detonante

La psicóloga forense destacó que este feminicidio no responde al estereotipo de un crimen pasional entre exparejas, sino a una dinámica de vulneración de límites que inicia cuando el victimario no acepta la negativa de la mujer. “Muchas veces la violencia extrema no aparece de un día para otro, sino que comienza cuando alguien deja de reconocer el derecho del otro a decidir”, señaló Gómez Arciniegas. Según la Fiscalía, las conductas de acoso fueron reportadas antes del ataque fatal, lo que pone en evidencia la falta de respuesta efectiva de las autoridades.

En la cultura popular, el stalking suele ser minimizado e incluso romantizado como insistencia o perseverancia amorosa. La especialista fue enfática al desmontar esa percepción: “Estamos hablando realmente de una vulneración de límites”. La investigación indica que el agresor interpretó el rechazo de Rosa Mayerly como una humillación o pérdida de control, lo que desencadenó la escalada de violencia extrema.

«Muchas veces la violencia extrema no aparece de un día para otro, sino que comienza cuando alguien deja de reconocer el derecho del otro a decidir»

Sara Gómez Arciniegas, psicóloga forense

La concejala por Bogotá Heidy Sánchez se pronunció desde su perfil de X sobre el caso, señalando los peligros diarios que enfrentan las mujeres en el país. Sánchez recordó que varios feminicidios han ocurrido a pesar de que las víctimas denunciaron las conductas de acoso ante la Policía y la Fiscalía, lo que resalta la responsabilidad de las autoridades en la prevención. El caso de Rosa Mayerly Olaya se convierte así en un trágico ejemplo de cómo la violencia de género no requiere de un vínculo previo: basta con que un agresor decida no aceptar la voluntad de una mujer.

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