Tras muerte de su madre, niña embera en Bogotá no recibe ayuda por alcohol en albergue

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La Administración Distrital de Bogotá encendió las alarmas por el grave riesgo de suicidio de una niña embera que permanece en la Unidad de Protección Integral (UPI) La Rioja, tras la muerte de su madre ocurrida el sábado 18 de julio de 2026. La menor, cuya identidad se reserva por su condición de víctima, ha manifestado ideación suicida, la cual fue identificada por el médico ancestral de la comunidad. Sin embargo, los equipos de la Secretaría Distrital de Integración Social no han podido brindarle atención directa debido a los altos niveles de consumo de alcohol entre los adultos del albergue y la resistencia que han encontrado para ingresar al lugar.

La alerta fue transmitida a través de la Secretaría Distrital de Salud, que reportó la situación del menor tras el deceso de su cuidadora primaria. La Alcaldía gestionó el levantamiento del cuerpo y el auxilio funerario, pero las condiciones de seguridad dentro de la UPI han impedido que los profesionales distritales accedan para realizar una intervención psicosocial directa con la niña. Ante este panorama, la administración elevó un llamado urgente al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para que verifique los derechos de la menor y de su hermano, y adopte medidas de protección inmediatas, en cumplimiento de la Ley 1098 de 2006 y el artículo 44 de la Constitución Política.

Antecedentes de tensión en la UPI La Rioja

Desde mayo de 2026 se han reportado múltiples incidentes en la UPI La Rioja, entre ellos altos niveles de consumo de alcohol por parte de adultos y menores, riñas y casos de adolescentes en estado de alicoramiento, como una joven de 13 años. En un plan de contingencia previo, con apoyo de la Policía de Infancia y Adolescencia y el ICBF, lograron trasladar a 52 niñas, niños y adolescentes embera a entornos protectores en los Centros Amar de Bosa, Corabastos y Mártires II. La muerte de la madre de la menor agravó la situación, generando un riesgo inminente para la vida de la niña, quien ahora enfrenta la pérdida de su cuidadora en un entorno que, según la Alcaldía, dificulta cualquier intervención oportuna.

La administración distrital mantiene un acompañamiento permanente y una articulación interinstitucional con enfoque diferencial y étnico, pero reiteró la necesidad de que la comunidad embera evite conductas de riesgo como riñas, violencia intrafamiliar, consumo de alcohol por niños y adolescentes, y descuido en el cuidado diario. Mientras tanto, el llamado al ICBF sigue vigente para que, con su competencia en el restablecimiento de derechos, pueda garantizar la protección inmediata de la menor y su hermano.

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