Economistas de Corficolombiana y analistas independientes han puesto sobre la mesa una propuesta que trasciende la discusión anual del salario mínimo en Colombia: un cambio estructural de la política salarial que incluye regionalización, pago por hora y eliminación gradual de indexaciones, mientras que para la negociación de diciembre de 2026 se proyecta un incremento cercano al 8%, equivalente a unos 160.000 pesos, que llevaría el salario mínimo a 2.160.000 pesos. La propuesta, publicada en julio de 2026 por los economistas Luis Guillermo Vélez, concejal de Medellín, y Angélica Ordoñez Aristizabal, junto con el análisis de César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, busca responder a una pregunta que consideran fundamental: cuál política salarial permite incorporar al mayor número de colombianos al empleo formal y elevar sostenidamente su productividad e ingresos.
La discusión ocurre en un contexto donde la inflación proyectada para el cierre de 2026 ronda el 7%, y el aumento sugerido del 8% busca compensar la pérdida de poder adquisitivo sin generar presión inflacionaria adicional. Sin embargo, los economistas advierten que el modelo actual, que prioriza disputas políticas anuales, no ha logrado resolver los efectos negativos sobre el mercado laboral, especialmente en un país con una de las tasas de informalidad más altas de América Latina: más de 13 millones de personas trabajan sin acceso a las protecciones del empleo formal. El salario mínimo colombiano, que ronda el 90% del salario mediano (índice de Kaitz), es uno de los más altos de la región en relación con la productividad, y cada aumento de un punto porcentual en el salario mínimo real destruye decenas de miles de empleos formales, según estudios citados por los expertos.
Las cifras detrás de la propuesta
El año pasado, el salario mínimo aumentó 23% mientras la inflación cerró en 5,1%, un desfase que, según los economistas, generó presión sobre otros precios de la economía y afectó desproporcionadamente a jóvenes, mujeres, personas con bajo nivel educativo y trabajadores de pequeñas empresas. Para 2026, el salario mínimo se sitúa en 2.000.000 de pesos, y el incremento propuesto del 8% implicaría un nuevo valor de 2.160.000 pesos. No obstante, los analistas enfatizan que la verdadera pregunta no es cuánto debe aumentar cada diciembre, sino cómo rediseñar una política que permita a más colombianos acceder a un empleo formal y productivo.
«La verdadera pregunta ya no consiste en cuánto debe aumentar el salario mínimo cada diciembre. La pregunta fundamental es cuál política salarial permite incorporar al mayor número posible de colombianos al empleo formal y elevar sostenidamente su productividad e ingresos»
Luis Guillermo Vélez y Angélica Ordoñez Aristizabal, economistas
Seis ejes para una reforma estructural
La propuesta de reforma presentada por Vélez y Ordoñez incluye seis ejes: la implementación de un salario mínimo regionalizado que reconozca las diferencias de productividad entre territorios; la expresión del salario por hora, en lugar de mensual, para facilitar la contratación formal de trabajadores de medio tiempo o jornadas flexibles; la eliminación gradual de las indexaciones del salario mínimo a tarifas, multas y otros valores de la economía; la diferenciación territorial por productividad, de modo que regiones con menor desarrollo no tengan el mismo costo laboral que las grandes ciudades; la evaluación de impacto de cada incremento, basada en evidencia empírica y no en consideraciones políticas; y el abandono de posiciones ideológicas en la negociación.
Los economistas subrayan que la política pública debe evaluarse por sus resultados y no por sus intenciones, y que una medida inspirada en nobles propósitos pierde legitimidad cuando la evidencia demuestra que produce efectos contrarios a los buscados. En ese sentido, señalan que un salario mínimo muy alto, lejos de reducir la desigualdad, la aumenta entre los hogares más vulnerables, al excluir a millones de trabajadores del empleo formal.
«La política salarial necesita evolucionar. No para debilitar la protección de los trabajadores, sino para hacerla compatible con una economía más diversa, más productiva y con mayores oportunidades de empleo formal»
Luis Guillermo Vélez y Angélica Ordoñez Aristizabal, economistas
La discusión anual del salario mínimo en Colombia, que involucra a trabajadores, empresarios y Gobierno, empezará formalmente en diciembre de 2026. Si no hay concertación, el Gobierno nacional decretará el aumento. Mientras tanto, la propuesta de los economistas abre un debate de fondo: cómo lograr que la política salarial deje de ser una disputa política de fin de año y se convierta en una herramienta para formalizar a los más de 13 millones de colombianos que hoy trabajan en la informalidad, especialmente en las regiones de menor productividad, donde el verdadero problema no es tener un salario mínimo ligeramente inferior al de las grandes ciudades, sino no tener acceso a un empleo formal.
«Para millones de colombianos, especialmente en las regiones de menor productividad, el verdadero problema no es percibir un salario mínimo ligeramente inferior al de las grandes ciudades, sino no tener acceso a un empleo formal y verse obligados a trabajar en la informalidad»
Luis Guillermo Vélez y Angélica Ordoñez Aristizabal, economistas












