Semillas de Apego pide al Gobierno implementar normas de salud mental infantil

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Un estudio del programa Semillas de Apego de la Universidad de los Andes ha confirmado que la atención psicosocial a cuidadores en zonas golpeadas por el conflicto armado y la migración tiene un impacto directo y positivo en la salud mental de la primera infancia. Con base en estos resultados, que evidencian una reducción significativa de la ansiedad y la depresión en adultos, así como una mejoría en el comportamiento de los niños, el programa hace un llamado urgente al próximo gobierno para que reglamente, financie e implemente las normas ya aprobadas en Colombia, evitando la creación de nuevas leyes.

Andrés Moya, director y fundador de Semillas de Apego, explicó que la intervención se ha desarrollado en siete departamentos y doce municipios del país, alcanzando a más de 9.000 cuidadores y 11.000 niñas y niños. En Tumaco, Nariño, donde se realizó la evaluación de impacto en las comunas 1, 4 y 5, el programa ha acompañado a 2.223 cuidadores y 2.722 menores desde 2018. El modelo funciona a través de sesiones grupales lideradas por facilitadoras comunitarias, en las que los cuidadores procesan experiencias traumáticas relacionadas con el conflicto, el desplazamiento o la migración, y fortalecen el vínculo con los niños, rompiendo el ciclo de estrés tóxico que afecta el desarrollo cerebral y la salud física y mental en la primera infancia.

La salud del cuidador como vehículo de cambio

La investigación demostró que cuando se reduce el estrés de los cuidadores, mejora automáticamente la salud mental de los niños. «Encontramos que hay una relación estadística positiva entre una salud mental de los niños y niñas, y niveles más bajos de estrés de las y los cuidadores», afirmó Moya. El académico subrayó que este hallazgo es clave para la política pública porque evidencia que atender la salud mental de los adultos es el vehículo para mitigar los efectos psicológicos de la violencia en la infancia.

«Encontramos que hay una relación estadística positiva entre una salud mental de los niños y niñas, y niveles más bajos de estrés de las y los cuidadores. Este es un dato clave porque hace evidente que la salud mental de cuidadores es el vehículo que explica cómo los efectos psicológicos de la violencia en la primera infancia se pueden reducir, y ahí es donde se vuelve información relevante para plantear medidas de política pública»

Andrés Moya, director y fundador de Semillas de Apego

El programa opera bajo la premisa de que los cuidadores deben estar bien para cuidar bien, y su llamado se apoya en un marco normativo que ya existe en Colombia. La Ley 2460 de Salud Mental, la Ley 2503 que establece la Cátedra de Educación Socioemocional, y la Política Nacional de Cuidado (CONPES 4143) reconocen a los cuidadores como actores clave en el desarrollo infantil. Semillas de Apego insiste en que no se necesitan nuevas leyes, sino voluntad política para reglamentar, financiar e implementar las que ya están aprobadas, y en Tumaco ya se cuenta con el respaldo de instituciones públicas, privadas y líderes comunitarios para escalar el modelo a mayor escala.

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