En un acto cargado de simbolismo durante la conmemoración del 216 aniversario del Grito de Independencia en el sur de Bogotá, el presidente Gustavo Petro entregó a la exsenadora María José Pizarro el sombrero que su padre, el excomandante del M-19 y excandidato presidencial Carlos Pizarro, utilizó al firmar la paz con el Estado colombiano en 1990. La decisión del mandatario se dio como respuesta a las declaraciones del presidente electo Abelardo de la Espriella, quien había manifestado su intención de mover o incluso quemar la figura del sombrero instalada en la Casa de Nariño, y también a las críticas de la periodista y excandidata presidencial Vicky Dávila, a quien Petro acusó de querer deconstruir el emblema del fallecido dirigente.
Durante su intervención, Petro no solo vinculó la prenda con la paz, sino que también realizó graves acusaciones sobre el magnicidio de Carlos Pizarro, ocurrido el 26 de abril de 1990 a bordo de un vuelo de Avianca en la ruta Bogotá-Barranquilla. El presidente señaló directamente a un exejecutivo de la aerolínea como responsable de facilitar el ingreso del arma homicida al avión, asegurando que «un ejecutivo que hoy vive muy rico con mucha fortuna, que era alto ejecutivo, fue el que hizo que el arma homicida entrara al avión. El sicario era un niño». Además, reiteró su acusación contra el general en retiro Miguel Maza Márquez como responsable intelectual del crimen, en medio de un debate que ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de verdad judicial en torno al asesinato del exlíder del M-19.
El simbolismo del sombrero y la memoria de la paz
El presidente Petro, al explicar la decisión de devolver el sombrero a la familia Pizarro, destacó el carácter pacífico del objeto. «Este sombrero perteneció al comandante primero y luego candidato presidencial, Carlos Pizarro. Nunca fue usado en una acción violenta. Este sombrero lo compró él exclusivamente para firmar la paz definitiva entre el movimiento 19 de Abril y el Estado de Colombia. Por tanto, es un símbolo de paz», afirmó. Petro relató que la prenda fue rescatada por los escoltas de Pizarro tras el atentado y permaneció oculta durante años, y que ante las amenazas de quemarlo, que consideró un intento de «volver a asesinar al candidato presidencial Carlos Pizarro», optó por devolverlo a su hija, a quien le dijo: «He preferido, como presidente de la República, devolver este sombrero que le pertenece al pueblo y a la paz, a su hija, a su familia, que sé que lo án hasta cuando la bandera de la libertad de nuevo se icé en la patria colombiana».
«Este sombrero perteneció al comandante primero y luego candidato presidencial, Carlos Pizarro. Nunca fue usado en una acción violenta. Este sombrero lo compró él exclusivamente para firmar la paz definitiva entre el movimiento 19 de Abril y el Estado de Colombia. Por tanto, es un símbolo de paz.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La entrega se produce en un contexto de fuertes tensiones políticas, apenas dos días después del asesinato de Carlos Pizarro, fecha que el presidente utilizó para conectar el pasado con el presente. Petro también mencionó que en noviembre de 2024 el Estado colombiano admitió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos su responsabilidad internacional por el sufrimiento causado a la familia de Pizarro, lo que refuerza la exigencia de esclarecer plenamente los hechos. Con este acto, el mandatario no solo buscó proteger un símbolo de paz, sino que también puso en el centro del debate público las deudas de la justicia colombiana con las víctimas del conflicto y la memoria de quienes apostaron por la reconciliación.












