James Rodríguez, capitán de la selección Colombia, se convirtió en el jugador más lento del Mundial 2026, según las mediciones oficiales de la FIFA, un dato que contrasta con su condición de ser el último futbolista no europeo en ganar la Bota de Oro de una Copa del Mundo. La información, publicada por el periodista brasileño Renan Oguma, se basa en sensores corporales, sistemas GPS, acelerómetros y cámaras de inteligencia artificial instaladas en los estadios, que analizaron a los jugadores con al menos 45 minutos disputados. A pesar de su baja velocidad, James conserva el récord histórico de haber sido el máximo goleador del Mundial Brasil 2014 con seis anotaciones, un logro que ningún jugador de fuera de Europa ha repetido desde entonces.
Las velocidades máximas registradas por James Rodríguez en cada partido del torneo evidencian su lentitud: 26,2 km/h ante Uzbekistán, 24,2 km/h frente a República Democrática del Congo, 26,8 km/h contra Portugal y un preocupante 23,5 km/h en el duelo con Ghana, que constituyó el registro más bajo de toda la Copa del Mundo. El volante colombiano apareció en tres de las cinco peores marcas de velocidad del campeonato, lo que generó críticas de analistas como el periodista colombiano Jorge Bermúdez, quien señaló que James no realizó trabajo defensivo ni aportó en ataque durante el torneo. «¿Quién corre es la pelota?», ironizó Renan Oguma al comentar las cifras, resumiendo la paradoja de un futbolista que siempre se ha caracterizado por su calidad técnica más que por su velocidad.
Un récord que perdura desde 2014
El dato de la lentitud de James no opaca su lugar en la historia de los mundiales: desde que ganó la Bota de Oro en Brasil 2014 con seis goles en cinco partidos (uno a Grecia, dos a Japón, dos a Uruguay y uno a Brasil), ningún futbolista no europeo ha vuelto a obtener ese galardón. En Rusia 2018, el inglés Harry Kane se quedó con el premio, mientras que el francés Kylian Mbappé lo ganó en Catar 2022 y lo repitió en el reciente Mundial 2026. Jorge Bermúdez, en su análisis, comparó la situación con la de Lionel Messi en la selección argentina, indicando que en el equipo albiceleste compensan la falta de trabajo defensivo del astro con su enorme aporte ofensivo, pero que James no cumplió con ninguna de las dos funciones en esta edición.
El sistema de medición implementado por la FIFA para calcular la velocidad de los futbolistas es un despliegue tecnológico de última generación. Los jugadores portan sensores debajo de la camiseta que registran su posición y cambios de ritmo, mientras que un conjunto de cámaras de visión artificial instaladas en los estadios sigue sus movimientos mediante inteligencia artificial y reconocimiento óptico. Este sistema permite calcular no solo la velocidad máxima, sino también la aceleración, la distancia recorrida y los esfuerzos de alta intensidad, ofreciendo un panorama detallado del rendimiento físico de cada jugador en el torneo.












