La senadora Jennifer Pedraza radicó en el Senado de la República una proposición que busca garantizar que la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, programada para el 7 de agosto de 2026, se lleve a cabo en un escenario estrictamente civil y no en una guarnición militar o instalación de la fuerza pública. La congresista advirtió que realizar la ceremonia en un recinto castrense generaría una peligrosa disyuntiva para el militar al mando y politizaría a las Fuerzas Militares, un riesgo que, según ella, no se puede asumir en el actual contexto político del país.
El Senado ya aprobó una proposición para que el Congreso en pleno se traslade al departamento del Cauca con motivo de la posesión, pero aún falta el respaldo de la Cámara de Representantes para que la decisión sea definitiva. La propuesta de Pedraza no se opone al traslado regional, sino que puntualiza que el lugar específico de la sesión debe ser de carácter civil, excluyendo expresamente cualquier guarnición militar, instalación de las Fuerzas Militares o de la Policía. En el texto de la proposición se lee que, una vez concluida la ceremonia, la sede del Congreso retornará al Capitolio Nacional en Bogotá sin necesidad de pronunciamientos adicionales.
Los riesgos de politizar la fuerza pública
La senadora explicó que la iniciativa de De la Espriella de posesionarse en una guarnición militar, presentada por el mandatario electo como un gesto de respaldo a la fuerza pública, coloca a los militares en una situación insostenible. “Si el Congreso dijese: ‘Vamos a hacer la posesión en una guarnición militar’, la persona o el militar que está al mando de esas instalaciones estaría en una disyuntiva muy difícil. Si lo autoriza el jefe máximo de las Fuerzas Militares, que es Gustavo Petro, o si se pone al servicio del presidente electo. Eso es precisamente el tipo de rencillas que genera la idea de Abelardo de la Espriella de politizar las Fuerzas Militares”, señaló Pedraza en sus declaraciones.
“El lugar específico donde se realizará la sesión deberá ser un escenario de carácter civil y, en todo caso, no podrá corresponder a una guarnición militar ni a instalaciones de las Fuerzas Militares o de Policía. Concluida la ceremonia de posesión, la sede del Congreso de la República retornará de pleno derecho al Capitolio Nacional, en la ciudad de Bogotá D.C., sin que se requiera pronunciamiento adicional alguno”.
Fragmento de la proposición de la senadora Jennifer Pedraza
Críticas a la “capital alterna” y a las prioridades del presidente electo
La congresista también cuestionó con dureza las propuestas del mandatario electo en materia de descentralización, en especial su intención de convertir a Barranquilla en una “capital alterna de Colombia”. A través de su cuenta en la red social X, Pedraza manifestó su inconformidad con el enfoque del nuevo gobierno, al tiempo que señaló las urgencias que, a su juicio, deberían ocupar la agenda presidencial. “Casanare y Arauca inundándose, la salud en crisis y la seguridad peor, pero al presidente electo le parece que lo más importante es inventarse una nueva capital alterna. Una presidencia de las regiones atendería los problemas de la gente. Este es el Gobierno de los Clanes”, escribió la senadora, en una clara crítica a lo que considera una falta de prioridades en medio de las emergencias regionales que afectan a varias zonas del país.
La iniciativa de Pedraza se suma al debate que ya se ha instalado en el Congreso sobre la logística y el simbolismo político de la posesión presidencial de 2026. Mientras el Senado avanza en el traslado al Cauca, la Cámara de Representantes deberá definir si respalda la medida y, de ser así, si acoge la condición de que el acto se realice en un escenario civil, tal como lo propone la senadora, para evitar lo que ella califica como una peligrosa injerencia política en las filas castrenses.












