Rosalbina Bautista, reconocida como la persona más longeva del municipio de Arcabuco y posiblemente de todo el departamento de Boyacá, falleció a los 107 años de edad. La mujer, oriunda de San José de Pare, residió durante casi toda su vida en la vereda Rupavita de Arcabuco, donde construyó un legado familiar que hoy suma más de doscientos descendientes directos. El alcalde Carlos David Zárate decretó duelo municipal en honor a quien consideró un ejemplo de vida para cuatro generaciones.
Nacida el 31 de diciembre de 1918, en plena pandemia de gripe española, Rosalbina llegó al mundo en un contexto de crisis sanitaria global que marcó su primer aliento. Siendo niña, su familia se trasladó a Arcabuco, donde conoció a José Bautista, agricultor de la región, con quien contrajo matrimonio y formó un hogar que creció hasta incluir catorce hijos biológicos y tres adoptados. Su descendencia se expandió a lo largo de las décadas hasta alcanzar 57 nietos, 68 bisnietos y seis tataranietos, aunque cuatro de sus hijos fallecieron antes que ella.
Una vida atravesada por la historia
Rosalbina sobrevivió a dos pandemias mundiales: la gripe española que la recibió al nacer y la covid-19 que enfrentó a sus 102 años. También superó distintas epidemias locales y a los cien años se sometió a una cirugía de cadera tras una fractura, demostrando una fortaleza física que sus familiares y vecinos recordaban con admiración. Hasta sus últimos días conservó buena audición y plenitud de sus sentidos, aunque presentaba problemas en órganos internos debido a su avanzada edad.
La clave de su longevidad, según quienes la conocieron, estuvo en la alimentación basada exclusivamente en productos de su finca: hortalizas, frutas, granos, tubérculos y animales criados en casa. Esta dieta natural, combinada con el trabajo en el campo y la vida en comunidad, le permitió mantenerse activa durante más de un siglo. La familia tenía la costumbre de reunirse cada año en la finca para celebrar tanto su cumpleaños como la llegada del año nuevo, convirtiendo su hogar en el epicentro de encuentros multigeneracionales.
Último adiós en Arcabuco
El funeral se realizó en la iglesia y el cementerio local de Arcabuco, con la asistencia de familiares, vecinos y amigos. El traslado del féretro se efectuó desde la vereda Quirbaquirá en una caravana que recorrió las calles del municipio, mientras 217 familiares directos se congregaban para darle el último adiós. La multitud reflejó el impacto de una mujer que vio pasar cinco siglos de historia colombiana y que, según el alcalde Zárate, representa la memoria viva de Arcabuco. Rosalbina Bautista no solo deja un récord de longevidad, sino el testimonio de una vida sencilla y resiliente que supo transformar la adversidad en esperanza para las generaciones que le sobreviven.












