Parada en regasificadora de Cartagena amenaza gas industrial en Bogotá y otras regiones

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Desde el próximo miércoles 30 de julio y hasta el lunes 3 de agosto, la regasificadora de Cartagena, única infraestructura del país que permite el ingreso de gas natural importado, suspenderá temporalmente sus operaciones para adelantar un mantenimiento programado. La parada, que se extenderá por cuatro días, genera una alerta crítica sobre el suministro de gas industrial en Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y Santander, mientras que en la región Caribe se encienden las alarmas por un posible racionamiento eléctrico, según advirtieron fuentes del sector energético consultadas por La Veintitrés.

La regasificadora, inaugurada en 2016, fue concebida originalmente para abastecer únicamente a las termoeléctricas del litoral Caribe, como Termoflores, Tebsa y Termocandelaria. Sin embargo, desde diciembre de 2024, cuando Colombia perdió la autosuficiencia gasífera, esta planta se ha convertido en un nodo estratégico que suple a hogares, comercios e industrias de todo el territorio nacional, cubriendo más del 30 % de la demanda total de gas del país. Su cierre temporal, aunque necesario para preservar la integridad de sus equipos, ocurre en el peor momento posible: en medio de una estrechez en la producción nacional de gas que no se veía desde finales del año pasado.

Medidas de mitigación y efectos sectoriales

Para enfrentar la contingencia, las autoridades del sector y las empresas involucradas han puesto en marcha una serie de medidas. Ecopetrol liberó al mercado cerca de 80 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), mientras que en el gasoducto de Promigás se almacenarán 40 mpcd adicionales para dosificar el consumo durante los días críticos. A pesar de estos esfuerzos, Vanti, el principal distribuidor de gas en la zona andina, ya anunció que evaluará la suspensión temporal de la actividad de ciertas industrias en Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y Santander, aunque garantizó que el servicio residencial no se verá afectado y que se evitará un corte generalizado.

En el Caribe colombiano, la situación es igualmente delicada. La demanda de gas para las termoeléctricas asciende a 140 mpcd, un volumen que ya está asegurado mediante acuerdos comerciales, de acuerdo con Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg). Sin embargo, la capacidad de generación eléctrica disponible en el sistema es de apenas 1.188 megavatios, una cifra insuficiente para cubrir la demanda máxima del norte del país y hacer frente a eventuales contingencias. Castañeda señaló que el principal riesgo no es el desabastecimiento inmediato, sino que una falla técnica inesperada o una extensión del mantenimiento, como ocurrió el año pasado cuando una parada similar se alargó dos días adicionales por un problema en el sistema eléctrico de la planta, pueda desencadenar cortes de luz.

El Gobierno nacional ya admitió oficialmente el riesgo de desabastecimiento de gas natural y no descarta la posibilidad de interrupciones en el servicio eléctrico. Para mitigar el impacto en el consumo energético, el Ministerio del Trabajo recomendó priorizar el teletrabajo en empresas y entidades públicas de los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico y Bolívar entre el jueves y el lunes. Esta medida busca reducir la demanda eléctrica en una región que depende en gran medida del gas para la generación de energía, especialmente en un momento en que la infraestructura de importación está fuera de servicio y la producción nacional sigue sin recuperar los niveles de antaño.

«La regasificadora de Cartagena se ha vuelto el corazón del suministro de gas en Colombia desde que perdimos la autosuficiencia. Cualquier parada, aunque necesaria, expone las costuras de un sistema que aún no termina de adaptarse a esta nueva realidad de dependencia de importaciones», señaló una fuente anónima del sector energético que prefirió no ser identificada.

En resumen, el mantenimiento programado de la regasificadora, que se extenderá del 30 de julio al 3 de agosto, representa una prueba de fuego para el sistema energético colombiano. Mientras en Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y Santander se preparan para una afectación parcial del suministro industrial, en el Caribe la incertidumbre ronda sobre la estabilidad del servicio eléctrico. Las autoridades y empresas del sector confían en que las medidas de mitigación, como la liberación de gas de Ecopetrol y el almacenamiento en el gasoducto de Promigás, serán suficientes para sortear la crisis, aunque la sombra de una falla técnica o una extensión del mantenimiento, como ya ocurrió el año pasado, mantiene en alerta a todo el sistema. El teletrabajo, mientras tanto, se perfila como una herramienta clave para reducir la presión sobre la demanda eléctrica en el norte del país, donde cada kilovatio cuenta en estos días de máxima tensión energética.

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