DNP revela que Ejército requiere $25 billones para renovar su arsenal obsoleto

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El Departamento Nacional de Planeación (DNP) entregó una radiografía que pone en evidencia una crítica situación en las capacidades militares de Colombia: el Ejército Nacional requiere una inversión cercana a los 25 billones de pesos para renovar su armamento y equipos, los cuales han agotado su vida útil. El informe de empalme, que servirá como hoja de ruta para la próxima administración que inicia el 7 de agosto, revela déficits alarmantes en áreas estratégicas como artillería, con un 96% de obsolescencia; infantería, con un 85%; y caballería, con un 78%. Este deterioro, asociado al desgaste por operaciones continuas, ausencia de mantenimiento y daños de combate en blindados y sistemas de artillería, condiciona severamente la capacidad operativa de la institución para patrullar y defender el territorio nacional.

La crisis no se limita a las capacidades terrestres. En el componente aéreo, de las 620 aeronaves que componen el inventario, 168 se encuentran fuera de servicio y de las 452 que están operacionales, solo 275, es decir el 61%, se encuentran disponibles, mientras que el 39% restante está en mantenimiento. La meta es elevar esa disponibilidad al 75%, un objetivo que parece lejano sin una inyección masiva de recursos. Frente a este panorama, el Ministerio de Defensa ha defendido su gestión afirmando que la capacidad militar no se mide solo por los equipos, sino también por el talento humano y la logística, y destacó que han dejado aseguradas inversiones históricas que ascienden a 16,8 billones de pesos en vigencias futuras hasta 2032, destinadas a contratar 17 aeronaves Saab Gripen que renovarán la flota de cazas, un proyecto aplazado por más de dos décadas.

Una deuda multimillonaria que hereda el próximo gobierno

El diagnóstico del DNP es contundente y deja una pesada carga para la administración entrante. El general Roger Gómez, comandante del Ejército Nacional, detalló en declaraciones del pasado 17 de julio algunos de los proyectos en marcha, como la adquisición de 16 nuevos sistemas de obuses de 105 milímetros que se empezarán a recibir en 2028 para mejorar la artillería de campaña, así como la compra de 70 vehículos blindados para transporte de personal. Sin embargo, el informe del DNP revela que la magnitud de la necesidad es mucho mayor. El presupuesto para defensa en 2026 fue fijado en 66,2 billones de pesos, el más alto en precios constantes de los últimos años, y el Confis ya aprobó el Conpes 4187 con cerca de 13 billones de pesos para una modernización integral. Este paquete contempla la adquisición de 47 aeronaves nuevas, 752 sistemas aéreos no tripulados, 188 vehículos tácticos blindados, 119.609 armas, los 16 obuses mencionados y más de 84 millones de cartuchos, entre otros elementos.

No obstante, los expertos advierten que estas cifras, aunque históricas, son solo un primer paso. El planeamiento por capacidades a largo plazo requerirá una inversión que supera los 100 billones de pesos en las próximas décadas. El profesor Luis Fernando Trejos, del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte, fue tajante al analizar el impacto de esta brecha operacional: «Eso en la práctica va a obligar al Gobierno a tener que priorizar grupos armados a los cuales va a combatir y en qué territorio va a hacerlo, ya que no va a tener las capacidades para desarrollar múltiples guerras en distintos territorios subnacionales del país».

«Eso en la práctica va a obligar al Gobierno a tener que priorizar grupos armados a los cuales va a combatir y en qué territorio va a hacerlo, ya que no va a tener las capacidades para desarrollar múltiples guerras en distintos territorios subnacionales del país»

Luis Fernando Trejos, profesor del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte

El Ministerio de Defensa ha informado que antes de la entrega del poder, dejarán contratos firmados, vigencias futuras aseguradas y hojas de ruta listas para su ejecución, buscando garantizar la continuidad de los procesos. Sin embargo, la realidad es que el nuevo gobierno recibirá un Ejército con capacidades limitadas, donde el deterioro de la caballería se explica por los daños de combate en los blindados M1117, la artillería sufre el desgaste de los obuses de 105 mm y 155 mm, la infantería lidia con el desgaste de los vehículos blindados Gladiadores y M113, y la aviación enfrenta el fin del ciclo de servicio de helicópteros como los M17 y Black Hawk. La pregunta que queda en el aire es cómo se enfrentará un conflicto cada vez más fragmentado cuando las herramientas para hacerlo están, en buena medida, obsoletas.

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