Un mayor del Ejército Nacional, quien se desempeñaba como segundo comandante y ejecutivo del Batallón de Operaciones Terrestre N.º 15 en Tumaco, Nariño, fue condenado en primera instancia a 11 años y cinco meses de prisión por el delito de concusión, tras exigir dinero a nueve soldados a cambio de permisos adicionales de descanso. Los hechos ocurrieron en 2025, cuando el oficial aprovechó su cargo para cobrar un millón de pesos a cada uno de sus subalternos, logrando reunir ocho millones de pesos que transfirió a su cuenta bancaria personal. La decisión judicial fue emitida por el Juzgado 1204 de Conocimiento Especializado Penal Militar y Policial y se conoció el 28 de julio de 2026.
De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía 2210 Penal Militar y Policial de Conocimiento Especializado, respaldada por el Grupo GIPEM SIJIN DENAR, el mayor ordenó a un subteniente seleccionar a nueve soldados a quienes se les prometió un permiso extra de 30 días a cambio del pago. Cada militar debió entregar un millón de pesos, pero el oficial solo recaudó ocho millones, dinero que fue depositado en su cuenta bancaria. El modus operandi revela una clara extorsión amparada en la jerarquía castrense.
Fallos y apelaciones en el proceso
El juzgado absolvió al oficial de los delitos de falsedad ideológica en documento público y peculado por apropiación en favor de terceros, pero la Fiscalía ya apeló esa absolución. Por su parte, la defensa del mayor apeló la condena por concusión, por lo que el caso será revisado en instancias superiores. Mientras se resuelven los recursos, el oficial deberá cumplir la pena de prisión y además enfrenta una multa equivalente a 108 salarios mínimos legales vigentes, una inhabilidad para ejercer funciones públicas por 112 meses y la separación absoluta de la Fuerza Pública. La sentencia envía un mensaje contundente contra la corrupción al interior de las instituciones militares en Colombia.












